Hay veces que soy mar, hay veces que soy río,
otras muchas soy fuente que sacia al caminante.
Hay veces que reboso de un fatal desvarío,
de las nubes que lloran, soy el llanto incesante.
Si llegara a ser lluvia, no habrá campo baldío,
yo haré crecer la vida allí donde se plante
yo llenaré los pozos, no habrá estanque vacío,
yo borraré del mundo el hambre del infante.
Traen los duendes del agua, un difícil momento,
gobiernan la materia, son cómplices del viento;
todos los elementos tienen a su merced.
Soy la última gota en la inmensa sequía,
reniego de los hombres que en su codicia impía,
olvidaron los pueblos que agonizan de sed.
Archivos adjuntos
Última edición: