El alba en los bares-.

BEN.

Poeta que considera el portal su segunda casa
Mientras, hundo mi hocico en tu vientre.

Soy rascador tumultuoso de labios luminosos.

El carmín de tus huellas, así lo atestigua,

sobre mi boca, ese pozo sin fondo ni materia.

Insondable tu naturaleza de pechos balanceándose,

muestra mi rigor en la acometida: palacios que han

de desnudarse en virtud de un antiguo tratado.

La noche estrella su firmamento en la cama.

Transición rígida que deja muertos los cuerpos.

El alba es una estrella coagulada sobre la frente,

con olor a resina y a serrín de los bares.

©
 
Mientras, hundo mi hocico en tu vientre.

Soy rascador tumultuoso de labios luminosos.

El carmín de tus huellas, así lo atestigua,

sobre mi boca, ese pozo sin fondo ni materia.

Insondable tu naturaleza de pechos balanceándose,

muestra mi rigor en la acometida: palacios que han

de desnudarse en virtud de un antiguo tratado.

La noche estrella su firmamento en la cama.

Transición rígida que deja muertos los cuerpos.

El alba es una estrella coagulada sobre la frente,

con olor a resina y a serrín de los bares.

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Refinado el verbo poético que ha escrito estos versos, febril escenario literario digno de aplausos.
Un lujo leerte
Ben, un abrazo.
 
Tampoco es para tanto, jaja, gracias querida Mireya, un abrazo!!


Para mi lo es
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:D
 
Mientras, hundo mi hocico en tu vientre.

Soy rascador tumultuoso de labios luminosos.

El carmín de tus huellas, así lo atestigua,

sobre mi boca, ese pozo sin fondo ni materia.

Insondable tu naturaleza de pechos balanceándose,

muestra mi rigor en la acometida: palacios que han

de desnudarse en virtud de un antiguo tratado.

La noche estrella su firmamento en la cama.

Transición rígida que deja muertos los cuerpos.

El alba es una estrella coagulada sobre la frente,

con olor a resina y a serrín de los bares.

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Intenso poema nos regalas... muy pasional. Con metáforas que describen febriles momentos. Un gusto venir BEN. Un abrazo.
 
Mientras, hundo mi hocico en tu vientre.

Soy rascador tumultuoso de labios luminosos.

El carmín de tus huellas, así lo atestigua,

sobre mi boca, ese pozo sin fondo ni materia.

Insondable tu naturaleza de pechos balanceándose,

muestra mi rigor en la acometida: palacios que han

de desnudarse en virtud de un antiguo tratado.

La noche estrella su firmamento en la cama.

Transición rígida que deja muertos los cuerpos.

El alba es una estrella coagulada sobre la frente,

con olor a resina y a serrín de los bares.

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Excelente poema sobre las noches del exceso... excelentemente trabajado, me ha gustado. Un fraterno abrazo, amigo Ben.
 

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