El anciano y yo
Está fría la mañana
mañana clara de invierno,
calles llenas de murmullos
y de villancicos viejos
pero un detalle me llama,
no veo vida en el cielo
¿Adónde fueron las aves?
por más que busco no encuentro,
sólo el gris de las aceras
a cada paso contemplo.
*
Es un domingo como otro,
gente que va de paseo,
otros que salen de misa
dándoselas de ser buenos
mientras en las escaleras
hay un hombre cano pidiendo
a cuyos pies deja ver un
pañuelo vacío y viejo.
*
Entre luces de colores
y cantares navideños
el sol del domingo, poco
a poco se va durmiendo.
Asoma el frío nocturno
y en mi pensamiento llevo
al anciano mendigando.
*
Con turrón, jamón y vino
rápido salgo a su encuentro,
allí continúa el hombre
viendo vacío el pañuelo
con sus ojos apagados...
¡Perdone si le molesto
señor, aquí tiene usted!
Y mientras su mano estrecho
de muy buena fe, Feliz
Navidad yo le deseo.
Luis
Derechos reservados
Está fría la mañana
mañana clara de invierno,
calles llenas de murmullos
y de villancicos viejos
pero un detalle me llama,
no veo vida en el cielo
¿Adónde fueron las aves?
por más que busco no encuentro,
sólo el gris de las aceras
a cada paso contemplo.
*
Es un domingo como otro,
gente que va de paseo,
otros que salen de misa
dándoselas de ser buenos
mientras en las escaleras
hay un hombre cano pidiendo
a cuyos pies deja ver un
pañuelo vacío y viejo.
*
Entre luces de colores
y cantares navideños
el sol del domingo, poco
a poco se va durmiendo.
Asoma el frío nocturno
y en mi pensamiento llevo
al anciano mendigando.
*
Con turrón, jamón y vino
rápido salgo a su encuentro,
allí continúa el hombre
viendo vacío el pañuelo
con sus ojos apagados...
¡Perdone si le molesto
señor, aquí tiene usted!
Y mientras su mano estrecho
de muy buena fe, Feliz
Navidad yo le deseo.
Luis
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