El armario

penabad57

Poeta veterano en el portal
Las perchas son una cruz donde los sueños

de los abrigos florecen. Hay un olor a jazmín

en sus cajones vacíos y un resol que se filtra

por la puerta a medio abrir de su jamba roja.

Guardé aquí el misterio de las palabras que un día

dije con la vestimenta del soñador, papeles

en los bolsillos que murieron de vejez,

los restos de un poema que nunca escribí,

tarjetas y llaves que no abrieron más cerrojos,

la hondura que dejó mi cuerpo en la piel forrada,

la lycra y el algodón de entrecruzado color,

la seda y la pana, el cuero negro y el azul

de los jeans, la gabardina que heredé a medias

oculta entre camisas que ya no me sirven, la ropa nueva

y la ropa olvidada como un efímero amor de verano.

Hoy son tan solo un vestigio en mi envejecida carne.
 
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Las perchas son una cruz donde los sueños

de los abrigos florecen. Hay un olor a jazmín

en sus cajones vacíos y un resol que se filtra

por la puerta a medio abrir de su jamba roja.

Guardé aquí el misterio de las palabras que un día

dije con la vestimenta del soñador, papeles

en los bolsillos que murieron de vejez,

los restos de un poema que nunca escribí,

tarjetas y llaves que no abrieron más cerrojos,

la hondura que dejó mi cuerpo en la piel forrada,

la lycra y el algodón de entrecruzado color,

la seda y la pana, el cuero negro y el azul

de los jeans, la gabardina que heredé a medias

oculta entre camisas que ya no me sirven, la ropa nueva

y la ropa olvidada como un efímero amor de verano.

Hoy son tan solo un vestigio para mi envejecida carne.
Hay tanta pilcha en desuso que merece evacuar el armario pero es retenida por la memoria.
Un abrazo, Ramón.
 
Las perchas son una cruz donde los sueños

de los abrigos florecen. Hay un olor a jazmín

en sus cajones vacíos y un resol que se filtra

por la puerta a medio abrir de su jamba roja.

Guardé aquí el misterio de las palabras que un día

dije con la vestimenta del soñador, papeles

en los bolsillos que murieron de vejez,

los restos de un poema que nunca escribí,

tarjetas y llaves que no abrieron más cerrojos,

la hondura que dejó mi cuerpo en la piel forrada,

la lycra y el algodón de entrecruzado color,

la seda y la pana, el cuero negro y el azul

de los jeans, la gabardina que heredé a medias

oculta entre camisas que ya no me sirven, la ropa nueva

y la ropa olvidada como un efímero amor de verano.

Hoy son tan solo un vestigio para mi envejecida carne.
Precioso poema estimado poeta Penabad. Un abrazo con la pluma del alma
 
Las perchas son una cruz donde los sueños

de los abrigos florecen. Hay un olor a jazmín

en sus cajones vacíos y un resol que se filtra

por la puerta a medio abrir de su jamba roja.

Guardé aquí el misterio de las palabras que un día

dije con la vestimenta del soñador, papeles

en los bolsillos que murieron de vejez,

los restos de un poema que nunca escribí,

tarjetas y llaves que no abrieron más cerrojos,

la hondura que dejó mi cuerpo en la piel forrada,

la lycra y el algodón de entrecruzado color,

la seda y la pana, el cuero negro y el azul

de los jeans, la gabardina que heredé a medias

oculta entre camisas que ya no me sirven, la ropa nueva

y la ropa olvidada como un efímero amor de verano.

Hoy son tan solo un vestigio en mi envejecida carne.
Siempre es un lujo leer tus poemas, mi estimado Penabad
Gracias, por compartir tu arte
Saludos y un abrazo
 
Las perchas son una cruz donde los sueños

de los abrigos florecen. Hay un olor a jazmín

en sus cajones vacíos y un resol que se filtra

por la puerta a medio abrir de su jamba roja.

Guardé aquí el misterio de las palabras que un día

dije con la vestimenta del soñador, papeles

en los bolsillos que murieron de vejez,

los restos de un poema que nunca escribí,

tarjetas y llaves que no abrieron más cerrojos,

la hondura que dejó mi cuerpo en la piel forrada,

la lycra y el algodón de entrecruzado color,

la seda y la pana, el cuero negro y el azul

de los jeans, la gabardina que heredé a medias

oculta entre camisas que ya no me sirven, la ropa nueva

y la ropa olvidada como un efímero amor de verano.

Hoy son tan solo un vestigio en mi envejecida carne.
Bellísimo poema! Son tantas las cosas que podemos encontrar en un armario... Y cada una de ellas, con su particular historia. Impresionante final...
Muchas gracias por compartirlo!
 
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