El beso de medianoche

penabad57

Poeta veterano en el portal
Cómo descender por un tobogán
hacia otra vida o cubil.

Incierto, sí, este paso,
el tuyo la leve caída de una gasa,
infantil esencia sobre la corva,
latido grácil en la penumbra.

Después de la orilla,
ya es tarde,
ha fulgido el sol, las estrellas volaron a su epicentro de arañas,
en las copas hay luces, ni primaveras ni coros
que ensalcen la deriva.

Este río no lo vimos,
el agua transparente fue el agua sin raíz,
los árboles no mostraban la sombra irreal de la fecha ya ida,
ni en los ribazos, invisibles insectos,
ejercían de voz o linterna
donde acostar la piel que soñamos.

Es imposible volverse a ver
en los cristales turbios,
ni en el rumor de la playas
se escucha el gong incrédulo de las olas,
si acaso las lilas tardías
con las que cubrí tu frente demoren su cenit de luna infiel,
de parasol amante.

En el corazón de estas horas sin patria
las cuevas donde duermen las palabras vencidas
izarán por última vez su fuego,
hasta que nosotros como un solo acorde
entonemos la paz de lo vivido
y ya no se escuche otra verdad que la frase repetida
entre las comisuras de estos labios
que se besan rendidos al nacer la medianoche.
 
Última edición:
Cómo descender por un tobogán hacia otra vida o cubil.
Incierto, sí, este paso, el tuyo la leve caída de una gasa,
infantil esencia sobre la corva, latido grácil en la penumbra.
Después de la orilla, ya es tarde, ha fulgido el sol, las estrellas
volaron a su epicentro de arañas, en las copas hay luces,
ni primaveras ni coros que ensalcen la deriva. Este río
no lo vimos, el agua transparente fue el agua sin raíz,
los árboles no mostraban la sombra irreal de la fecha
ya ida, ni en los ribazos, invisibles insectos, ejercían de voz
o de linterna donde acostar la piel que soñamos. Es imposible
volverse a ver en los cristales turbios, ni en el rumor de la playas
se escucha el gong incrédulo de las olas, si acaso las lilas
tardías con las que cubrí tu frente demoren su cenit de luna
infiel, de parasol amante. En el corazón de estas horas
sin patria las cuevas donde duermen las palabras vencidas
izarán por última vez su fuego, hasta que nosotros como
un solo acorde entonemos la paz de lo vivido y ya no se
escuche otra verdad que la frase repetida entre las muescas
de estos labios que se besan rendidos al nacer la medianoche.
Muy bello poema como siempre en tu caso, sensibles y certeras metáforas en el marco de tu siempre brillante escritura amigo penabad. Un abrazo. Paco.
 
Cómo descender por un tobogán
hacia otra vida o cubil.

Incierto, sí, este paso,
el tuyo la leve caída de una gasa,
infantil esencia sobre la corva,
latido grácil en la penumbra.

Después de la orilla,
ya es tarde,
ha fulgido el sol, las estrellas volaron a su epicentro de arañas,
en las copas hay luces, ni primaveras ni coros
que ensalcen la deriva.

Este río no lo vimos,
el agua transparente fue el agua sin raíz,
los árboles no mostraban la sombra irreal de la fecha ya ida,
ni en los ribazos, invisibles insectos,
ejercían de voz o linterna
donde acostar la piel que soñamos.

Es imposible volverse a ver
en los cristales turbios,
ni en el rumor de la playas
se escucha el gong incrédulo de las olas,
si acaso las lilas tardías
con las que cubrí tu frente demoren su cenit de luna infiel,
de parasol amante.

En el corazón de estas horas sin patria
las cuevas donde duermen las palabras vencidas
izarán por última vez su fuego,
hasta que nosotros como un solo acorde
entonemos la paz de lo vivido
y ya no se escuche otra verdad que la frase repetida
entre las comisuras de estos labios
que se besan rendidos al nacer la medianoche.
Creer en ese acorde donde la infusion mezclada es
como una representacion de entrega absoluta.
excelente obra que marca una densidad de amor
abundante. saludos de luzyabsenta
 
Gracias, LUZYABSENTA, por acercarte a este poema y comentarlo tan amablemente. Un saludo cordial.

Gracias por la amabilidad de tu respuesta.El sentimiento
es comprender lo bello e importante de tus obras, voy
a permitirme leer de nuevo y encontrarme con esas imagenes
que, plenitud amorosa, se agradecen en el sentido del lector.
Saludos de luzyabsenta


 
Cómo descender por un tobogán
hacia otra vida o cubil.

Incierto, sí, este paso,
el tuyo la leve caída de una gasa,
infantil esencia sobre la corva,
latido grácil en la penumbra.

Después de la orilla,
ya es tarde,
ha fulgido el sol, las estrellas volaron a su epicentro de arañas,
en las copas hay luces, ni primaveras ni coros
que ensalcen la deriva.

Este río no lo vimos,
el agua transparente fue el agua sin raíz,
los árboles no mostraban la sombra irreal de la fecha ya ida,
ni en los ribazos, invisibles insectos,
ejercían de voz o linterna
donde acostar la piel que soñamos.

Es imposible volverse a ver
en los cristales turbios,
ni en el rumor de la playas
se escucha el gong incrédulo de las olas,
si acaso las lilas tardías
con las que cubrí tu frente demoren su cenit de luna infiel,
de parasol amante.

En el corazón de estas horas sin patria
las cuevas donde duermen las palabras vencidas
izarán por última vez su fuego,
hasta que nosotros como un solo acorde
entonemos la paz de lo vivido
y ya no se escuche otra verdad que la frase repetida
entre las comisuras de estos labios
que se besan rendidos al nacer la medianoche.
encanto envuelve tu poesìa, siempre es grato leerte
 

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