alexander akerman
Poeta recién llegado
El triste camino de un callejero sin rumbo,
invitando a la vida, a que se vuelva muerte,
el triste trasegar de un vagabundo con miedo,
atropellado por dolerse, del parto impropio del descaro.
Callejero yo, durmiendo en la acera fría de la vida,
arropado por la insensatez amarga de la sociedad,
decidí extender la mano sucia de la flaqueza,
tomando de la basura, la conciencia pútrida de mi verdad
invitando a la vida, a que se vuelva muerte,
el triste trasegar de un vagabundo con miedo,
atropellado por dolerse, del parto impropio del descaro.
Callejero yo, durmiendo en la acera fría de la vida,
arropado por la insensatez amarga de la sociedad,
decidí extender la mano sucia de la flaqueza,
tomando de la basura, la conciencia pútrida de mi verdad