José Luis Galarza
Poeta que considera el portal su segunda casa
Si miro bien la imagen del espejo
veo al niño que silba una secreta
melodía y prepara su gambeta
para entregar al juego su pellejo.
La prodigiosa imagen del reflejo
y su canto lejano es lo que inquieta.
La niñez siempre fue sutil saeta
que observa con sublime catalejo.
El tiempo fue cambiando melodías
preciadas de la infancia por ventura,
llanto y dicha en los cantos, fantasías
o insomnio, que la vida me procura.
El espejo que expuso sinfonías
consiguió amenizarme la amargura.
veo al niño que silba una secreta
melodía y prepara su gambeta
para entregar al juego su pellejo.
La prodigiosa imagen del reflejo
y su canto lejano es lo que inquieta.
La niñez siempre fue sutil saeta
que observa con sublime catalejo.
El tiempo fue cambiando melodías
preciadas de la infancia por ventura,
llanto y dicha en los cantos, fantasías
o insomnio, que la vida me procura.
El espejo que expuso sinfonías
consiguió amenizarme la amargura.
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