MJ Mondéjar
Poeta recién llegado
Entre el mundo real y el imaginado
vive el poeta. Soñador empedernido,
ausente y presente, testigo de la naturaleza,
buscador incansable de la belleza.
Artesano de la palabra, alquimista del tiempo,
solitario acompañado de su soledad.
Guardián de los sueños, protector de la verdad,
divulgador de los sentimientos, fotógrafo del momento.
Cirujano del dolor,
psicólogo del amor,
constructor de la esperanza,
pintor sin alabanza.
Economista de la palabra,
derrochador de imaginación,
esperando la inspiración
para su historia macabra.
Observador con radar
para capturar, lo que nadie ve,
lo que nadie siente,
la profundidad de la mente.
Receptor de ideas y conceptos,
que utiliza para construir
sus estrofas, sus versos,
y de la rutina huir.
Escultor del amor en el mármol del sufrimiento,
enlazando manos, corazones y sufrimientos.
Su cincel y martillo son las palabras y versos,
que esculpen en la piedra sin remordimientos.
Dueño del terreno de las ideas,
subsidiario de la capacidad para imaginar,
explorador de sus pensamientos,
tesorero de sus estrofas al universo.
Observador meticuloso,
desafiante de lo tradicional,
transgresor vertical,
y poco ambicioso.
Necesita aislarse
para encontrar su arte.
Preparado para la crítica,
que recibe sin enfadarse.
Testador de sus poemas
dejados en herencia,
y esencia, para la eternidad
de los demás.
Así el poeta vive y perdura
con sus versos, con su escritura,
dejando su voz en cada hoja
del mapa del universo.
Enamorado de sus versos,
ideas, pensamientos
y repetidos argumentos.
©
Derechos reservados
vive el poeta. Soñador empedernido,
ausente y presente, testigo de la naturaleza,
buscador incansable de la belleza.
Artesano de la palabra, alquimista del tiempo,
solitario acompañado de su soledad.
Guardián de los sueños, protector de la verdad,
divulgador de los sentimientos, fotógrafo del momento.
Cirujano del dolor,
psicólogo del amor,
constructor de la esperanza,
pintor sin alabanza.
Economista de la palabra,
derrochador de imaginación,
esperando la inspiración
para su historia macabra.
Observador con radar
para capturar, lo que nadie ve,
lo que nadie siente,
la profundidad de la mente.
Receptor de ideas y conceptos,
que utiliza para construir
sus estrofas, sus versos,
y de la rutina huir.
Escultor del amor en el mármol del sufrimiento,
enlazando manos, corazones y sufrimientos.
Su cincel y martillo son las palabras y versos,
que esculpen en la piedra sin remordimientos.
Dueño del terreno de las ideas,
subsidiario de la capacidad para imaginar,
explorador de sus pensamientos,
tesorero de sus estrofas al universo.
Observador meticuloso,
desafiante de lo tradicional,
transgresor vertical,
y poco ambicioso.
Necesita aislarse
para encontrar su arte.
Preparado para la crítica,
que recibe sin enfadarse.
Testador de sus poemas
dejados en herencia,
y esencia, para la eternidad
de los demás.
Así el poeta vive y perdura
con sus versos, con su escritura,
dejando su voz en cada hoja
del mapa del universo.
Enamorado de sus versos,
ideas, pensamientos
y repetidos argumentos.
©
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