EL CARDO
Por Juan José Martín Gordaliza.
Nadie se para
por el camino a contemplarte.
Ningún poeta bohemio
te ha dedicado versos
para cantarlos al viento.
De la tierra callada,
nunca un loco enamorado
te arrancó
para ofrecerte a su amada.
Sobre tu enhiesta talladura,
jamás una mariposa
se posó
para lucir su hermosura.
¿ Por qué, cardo valeroso
se te condenó
a estar sólo y olvidado
al igual que un depravado?
::