El carnicero

prisionero inocente

Poeta que considera el portal su segunda casa
Es la constancia del río que muerde los hombros de la roca,
los subterfugios que tienen las lenguas arrepentidas
cuando callan como gaviotas sobrevolando un pueblo nevado.
El carnicero se deshoja de brillos y entra en los musgos del olvido
abatido, descansa entre las azucenas olorosas de su delantal
y lee un libro que trata de cómo cazar los ciervos.
Su infancia es una lámpara rodeada de avispas, encendida
entre los muros iónicos del ser.
Se siente solo. Solo. Solo. Solo.
Vendrá Maria, la muchacha que limpia la casa
con su yugular encendida en el sexo
para fregar los suelos y
manchar su falda con la sangre de algún cordero.
El carnicero suda afilando sus cuchillos
entre la noche y la eternidad de los bichos que carcomen su lívido rostro.
 
Última edición:
Es la constancia del río que muerde los hombros de la roca,
los subterfugios que tienen las lenguas arrepentidas
cuando callan como gaviotas sobrevolando un pueblo nevado.
El carnicero se deshoja de brillos y entra en los musgos del olvido
abatido, descansa entre las azucenas olorosas de su delantal
y lee un libro que trata de cómo cazar los ciervos.
Su infancia es una lámpara rodeada de avispas, encendida
entre los muros iónicos del ser.
Se siente solo. Solo. Solo. Solo.
Vendrá Maria, esa puta que limpia la casa
con su yugular encendido en el sexo
para fregar los suelos y
manchar su falda con la sangre de algún cordero.
El carnicero suda afilando sus cuchillos
entre la noche y la eternidad de los bichos que carcomen su lívido rostro.

Excelente poema lleno de misterio que se aferra a la solemnidad de un instante
deprado y extendiendose en una descripcion magica y soterrada. felicidades. luzyabsenta
 
Todo un misterio rodea tu poema.
Los negros momentos que versas se hacen opacos a la primera lectura.
Un excelente trabajo
Abrazos
 
Es la constancia del río que muerde los hombros de la roca,
los subterfugios que tienen las lenguas arrepentidas
cuando callan como gaviotas sobrevolando un pueblo nevado.
El carnicero se deshoja de brillos y entra en los musgos del olvido
abatido, descansa entre las azucenas olorosas de su delantal
y lee un libro que trata de cómo cazar los ciervos.
Su infancia es una lámpara rodeada de avispas, encendida
entre los muros iónicos del ser.
Se siente solo. Solo. Solo. Solo.
Vendrá Maria, esa puta que limpia la casa
con su yugular encendido en el sexo
para fregar los suelos y
manchar su falda con la sangre de algún cordero.
El carnicero suda afilando sus cuchillos
entre la noche y la eternidad de los bichos que carcomen su lívido rostro.


Prisionero inocente
con imágenes escalofríantes cierras esta poesía extraordinaria y misteriosa.
Un placer pasar
Estrellas en tu cielo
Un abrazo del tamaño de mis alas.
Ana
 
Duro e intenso tu poema, con imágenes impactantes y geniales. Toda mi admiración a tu talento, querido amigo. Mis estrellas y abrazos para ti.
 
Ufff, se sufre Marius, se sufre la soledad que alimenta tanto deseo.
¡Ahhh benditas manos! Que nos consuelan...¡Al escribir nuestro sentir!
Te dejo mi alegre paz y estrellas.
Vidal
 
Detrás de cada máscara hay un ser, me lo imagino fluído como pintura que tiñe una corriente. Ahh... qué difícil mantener la transparencia cuando la sangre es roja y cuántas veces azul o negra, amarilla. Excelente cuadro has pintado entre Goya y de Quevedo, Vermeer. Un abrazo Marius.
 
Última edición:
Es la constancia del río que muerde los hombros de la roca,
los subterfugios que tienen las lenguas arrepentidas
cuando callan como gaviotas sobrevolando un pueblo nevado.
El carnicero se deshoja de brillos y entra en los musgos del olvido
abatido, descansa entre las azucenas olorosas de su delantal
y lee un libro que trata de cómo cazar los ciervos.
Su infancia es una lámpara rodeada de avispas, encendida
entre los muros iónicos del ser.
Se siente solo. Solo. Solo. Solo.
Vendrá Maria, la muchacha que limpia la casa
con su yugular encendida en el sexo
para fregar los suelos y
manchar su falda con la sangre de algún cordero.
El carnicero suda afilando sus cuchillos
entre la noche y la eternidad de los bichos que carcomen su lívido rostro.
Excelente, se vive la soledad...
Te mando Reputación y un abrazo
Rosario
 
Fantastico como siempre, mi amigo. Tu personalidad poética y tu imaginación desbordante, es garantía de calidad.
Un abrazo, Marius.
 
Impactante obra, Marius, digna de tu genialidad como poeta. Mis aplausos, querido amigo. Abrazos.
 
[FONT=&quot]Esas pinceladas que inspiran terror… ahí gozo en lo más perturbador de la mente, y esto me baso en un libro que leí que hablaba de la complejidad del asesinó itinerante…
[FONT=&quot]
[FONT=&quot]No quiero divagar que ya de por si delirio bastante… jajaja
[FONT=&quot]
[FONT=&quot]Muy buena obra, llena de misterio e imágenes transgresoras
[FONT=&quot]
[FONT=&quot]Saludos y abrazos
 

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