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El cuervo

Pessoa

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EL CUERVO


Cubierta por fin mi oreja

con el silencio curvilíneo del rebaño

se emancipan mis miradas

buscando horizontes trasnochados.



Porque vengo del silencio

de un silencio plomizo que embrutece

Porque nací en útero antiguo

en el que nunca la luz de una sonrisa

traspasó el umbral de mis labios.



Vengo de una vida cansada

proyección fractálica de hologramas desvaídos

Vengo de una vida hecha triángulos

Concepción denostada por augures

Horóscopo nunca delineado

que evita los caminos de la noche

aunque fue la noche mi patria

y mi reino más buscado.



Nunca el sol produjo en mí excrecencias

de poeta consagrado

Apenas lluvia de versos humedecieron mis campos.

Por eso busqué el rebaño que cubriese mi oreja

esa oreja derecha que mana ruidos extraños.



Ahora ante el desierto con la noche como techo

me desvisto de mis humanas defensas

Soy un chacal tal vez

O un ermitaño que se perdió en su última entrega al caos

Observo mi piel como un coloide de pigmentos

Mi piel de antracita con dorados travesaños

que la fijan a los árboles o rocas

de este mi desierto amado.



Las torres fijadas por los gigantes

se elevan demoradas en los límites del espacio

Tiempo, espacio, nubes feminiformes

carroña abandonada en mis lugares de ocio

roquedales abruptos en los que busco

el manantial del que nacerán mis versos.



Llega por fin el cuervo

Trae mi yantar cotidiano remembranza de una fábula

Vuela impaciente trazando elipses sin centros

Vuela y deja caer mis pedazos

una vez que ha saciado con mi carne

su ansia de un vivir humano.



El cuervo de torvo pico

con sonrisa de abejaruco satisfecho.

El cuervo.


T_N%C3%BAmerosImaginarios_Thyssen.jpg



Ilus.: Yves Tanguy. “Números (imaginarios)” 1956
 
Última edición:
EL CUERVO


Cubierta por fin mi oreja

con el silencio curvilíneo del rebaño

se emancipan mis miradas

buscando horizontes trasnochados.



Porque vengo del silencio

de un silencio plomizo que embrutece

Porque nací en útero antiguo

en el que nunca la luz de una sonrisa

traspasó el umbral de mis labios.



Vengo de una vida cansada

proyección fractálica de hologramas desvaídos

Vengo de una vida hecha triángulos

Concepción denostada por augures

Horóscopo nunca delineado

que evita los caminos de la noche

aunque fue la noche mi patria

y mi reino más buscado.



Nunca el sol produjo en mí excrecencias

de poeta consagrado

Apenas lluvia de versos humedecieron mis campos.

Por eso busqué el rebaño que cubriese mi oreja

esa oreja derecha que mana ruidos extraños.



Ahora ante el desierto con la noche como techo

me desvisto de mis humanas defensas

Soy un chacal tal vez

O un ermitaño que se perdió en su última entrega al caos

Observo mi piel como un coloide de pigmentos

Mi piel de antracita con dorados travesaños

que la fijan a los árboles o rocas

de este mi desierto amado.



Las torres fijadas por los gigantes

se elevan demoradas en los límites del espacio

Tiempo, espacio, nubes feminiformes

carroña abandonada en mis lugares de ocio

roquedales abruptos en los que busco

el manantial del que nacerán mis versos.



Llega por fin el cuervo

Trae mi yantar cotidiano remembranza de una fábula

Vuela impaciente trazando elipses sin centros

Vuela y deja caer mis pedazos

una vez que ha saciado con mi carne

su ansia de un vivir humano.



El cuervo de torvo pico

con sonrisa de abejaruco satisfecho.

El cuervo.


T_N%C3%BAmerosImaginarios_Thyssen.jpg



Ilus.: Yves Tanguy. “Números (imaginarios)” 1956

Excelente fábula surrealista, con esos anhelos por las antiguas oscuridades, y ese ser poético que se manifiesta. Sustanciosa y pulida obra, querido amigo Miguel, admirable arte. Un abrazo, y mi deseo de que tengas un estupendo 2.022.
 
EL CUERVO


Cubierta por fin mi oreja

con el silencio curvilíneo del rebaño

se emancipan mis miradas

buscando horizontes trasnochados.



Porque vengo del silencio

de un silencio plomizo que embrutece

Porque nací en útero antiguo

en el que nunca la luz de una sonrisa

traspasó el umbral de mis labios.



Vengo de una vida cansada

proyección fractálica de hologramas desvaídos

Vengo de una vida hecha triángulos

Concepción denostada por augures

Horóscopo nunca delineado

que evita los caminos de la noche

aunque fue la noche mi patria

y mi reino más buscado.



Nunca el sol produjo en mí excrecencias

de poeta consagrado

Apenas lluvia de versos humedecieron mis campos.

Por eso busqué el rebaño que cubriese mi oreja

esa oreja derecha que mana ruidos extraños.



Ahora ante el desierto con la noche como techo

me desvisto de mis humanas defensas

Soy un chacal tal vez

O un ermitaño que se perdió en su última entrega al caos

Observo mi piel como un coloide de pigmentos

Mi piel de antracita con dorados travesaños

que la fijan a los árboles o rocas

de este mi desierto amado.



Las torres fijadas por los gigantes

se elevan demoradas en los límites del espacio

Tiempo, espacio, nubes feminiformes

carroña abandonada en mis lugares de ocio

roquedales abruptos en los que busco

el manantial del que nacerán mis versos.



Llega por fin el cuervo

Trae mi yantar cotidiano remembranza de una fábula

Vuela impaciente trazando elipses sin centros

Vuela y deja caer mis pedazos

una vez que ha saciado con mi carne

su ansia de un vivir humano.



El cuervo de torvo pico

con sonrisa de abejaruco satisfecho.

El cuervo.


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Ilus.: Yves Tanguy. “Números (imaginarios)” 1956
Bellísimo poema, el título me atrajo irremediablemente. Yo sé que no es un comentario poético pero hoy vi una bandada de 30 buitres volando como lo hacen los buitres cuando no tienen que ir a ninguna parte y abajo, los sanates volaban más rápido de lo normal hacia los árboles del norte. Norte inmediato a 30 metros. No pude evitar sonreír. Disculpa mi superficialidad, pero ke ajo si aktúan raro.

o sea, arriba,
buitre-negro-coragyps-atratus-en-bandada-que-volaba-en-circulos-en-el-cielo-sobre-los-everglades-adb67x.jpg


abajo,
por si se lo va a comer el buitre carroñero

 
EL CUERVO


Cubierta por fin mi oreja

con el silencio curvilíneo del rebaño

se emancipan mis miradas

buscando horizontes trasnochados.



Porque vengo del silencio

de un silencio plomizo que embrutece

Porque nací en útero antiguo

en el que nunca la luz de una sonrisa

traspasó el umbral de mis labios.



Vengo de una vida cansada

proyección fractálica de hologramas desvaídos

Vengo de una vida hecha triángulos

Concepción denostada por augures

Horóscopo nunca delineado

que evita los caminos de la noche

aunque fue la noche mi patria

y mi reino más buscado.



Nunca el sol produjo en mí excrecencias

de poeta consagrado

Apenas lluvia de versos humedecieron mis campos.

Por eso busqué el rebaño que cubriese mi oreja

esa oreja derecha que mana ruidos extraños.



Ahora ante el desierto con la noche como techo

me desvisto de mis humanas defensas

Soy un chacal tal vez

O un ermitaño que se perdió en su última entrega al caos

Observo mi piel como un coloide de pigmentos

Mi piel de antracita con dorados travesaños

que la fijan a los árboles o rocas

de este mi desierto amado.



Las torres fijadas por los gigantes

se elevan demoradas en los límites del espacio

Tiempo, espacio, nubes feminiformes

carroña abandonada en mis lugares de ocio

roquedales abruptos en los que busco

el manantial del que nacerán mis versos.



Llega por fin el cuervo

Trae mi yantar cotidiano remembranza de una fábula

Vuela impaciente trazando elipses sin centros

Vuela y deja caer mis pedazos

una vez que ha saciado con mi carne

su ansia de un vivir humano.



El cuervo de torvo pico

con sonrisa de abejaruco satisfecho.

El cuervo.


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Ilus.: Yves Tanguy. “Números (imaginarios)” 1956
Ese cuervo en un vuelo de decadencias en un amarre para alejar todos esos
recuerdos que se emancipan en la solemnidad oscura de los rescuerdos.
el paso del tiempo para creer en ese salir que como ultima solucion se
consuma en el alijo extremo de las decepciones. bellissimo. produnda
descripcion de los oscuros.
saludos amables de luzyabsenta
 
Hola, Laly, mi querida y respetada compañera. Gracias por tu felicitación y por esa aproximación que haces a la intimidad del poema. Demorarse en esas oscuridades, que pienso que son la luz que alumbra mis versos, ha sido todo un regalo por tu parte. Un gran abrazo y mi deseo de que sigamos compartiendo espacio y sintonóa en este 2022,
miguel
 
Hola, Desirée; muy hermoso tu comentario; y nada frívolo. Al contrario, tiene la frescura de una flor recién abierta, un íntimo desvelar de esa experiencia del azaroso vuelo. Yo también viví algo parecido en otros tiempos y otros paisajes. Me alegro haber despertado ese recuerdo que compartes. Un abrazo,
miguel
 
Hola Mauro, estimado compañero. Bienvenido a este pequeño rincón que MP me permite compartir con vosotros. Me alegra que estos versos hayan sido de tu agrado. Tal vez tus calificativos sean algo excesivos, pero eso es algo que íntimamente nos agrada a los autores. Gracias. Un cordial saludo,
miguel
 
EL CUERVO


Cubierta por fin mi oreja

con el silencio curvilíneo del rebaño

se emancipan mis miradas

buscando horizontes trasnochados.



Porque vengo del silencio

de un silencio plomizo que embrutece

Porque nací en útero antiguo

en el que nunca la luz de una sonrisa

traspasó el umbral de mis labios.



Vengo de una vida cansada

proyección fractálica de hologramas desvaídos

Vengo de una vida hecha triángulos

Concepción denostada por augures

Horóscopo nunca delineado

que evita los caminos de la noche

aunque fue la noche mi patria

y mi reino más buscado.



Nunca el sol produjo en mí excrecencias

de poeta consagrado

Apenas lluvia de versos humedecieron mis campos.

Por eso busqué el rebaño que cubriese mi oreja

esa oreja derecha que mana ruidos extraños.



Ahora ante el desierto con la noche como techo

me desvisto de mis humanas defensas

Soy un chacal tal vez

O un ermitaño que se perdió en su última entrega al caos

Observo mi piel como un coloide de pigmentos

Mi piel de antracita con dorados travesaños

que la fijan a los árboles o rocas

de este mi desierto amado.



Las torres fijadas por los gigantes

se elevan demoradas en los límites del espacio

Tiempo, espacio, nubes feminiformes

carroña abandonada en mis lugares de ocio

roquedales abruptos en los que busco

el manantial del que nacerán mis versos.



Llega por fin el cuervo

Trae mi yantar cotidiano remembranza de una fábula

Vuela impaciente trazando elipses sin centros

Vuela y deja caer mis pedazos

una vez que ha saciado con mi carne

su ansia de un vivir humano.



El cuervo de torvo pico

con sonrisa de abejaruco satisfecho.

El cuervo.


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Ilus.: Yves Tanguy. “Números (imaginarios)” 1956
Un cuervo lóbrego.
Excelentes letras.
Un abrazo.
 
Gracias, Carlos querido compañero, por tu tan grato y enjundioso comentario. La búsqueda de los oscuros, de la revelación de la luz; algo que es motivo de búsqueda en nosotros, quienes queremos alumbrar la Belleza con la luz de la Poesía. Búsqueda incansable, nunca frustrante. Un cordial abrazo,
miguel
 

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