Lloverá óxido en los jardines de octubre.
Y ranas sin memoria nos prestarán los ojos.
Algo sucede que no es vidrio,
algo ajeno al púlpito suelta en el mosaico
una cabellera de olas.
Ven, escucha cómo se clava el fémur,
muy adentro, en un ojal imposible.
Por la ranura del magma gatean los deseos encendidos,
cubren tu pecho con racimos de fresa y anacardo.
Que no me mire tu silencio,
que no se pare nunca este aullar de pétalos.
Y ranas sin memoria nos prestarán los ojos.
Algo sucede que no es vidrio,
algo ajeno al púlpito suelta en el mosaico
una cabellera de olas.
Ven, escucha cómo se clava el fémur,
muy adentro, en un ojal imposible.
Por la ranura del magma gatean los deseos encendidos,
cubren tu pecho con racimos de fresa y anacardo.
Que no me mire tu silencio,
que no se pare nunca este aullar de pétalos.
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