Odisea
Poeta recién llegado
Eres el diablo en la rosa y por ello,
seduzco de tu sed el impulso
que suscita volcanes pasionales,
la espina inmutable de un sueño
me persigue como tu amor.
Si miro mis ojos perpetuando el pasado
me sera inevitable arder por tu engaño,
cruel e indigno, vestigio ambulante,
inmarcesible sea el clamor de tu gracia.
Mi piel en la eternidad de tu averno,
mis luceros del alba en la oscuridad
perecen a tu merced, esperando el día,
quizá la soledad ansié por mi.
Triste diablo que has amado una rosa,
tanto que pudo haber florecido en el infierno,
por una suerte injuriosa me has condenado,
en tanto que el amor persiste,
solo entrego mi cuerpo para perdurar
las siluetas de tu sombra.
seduzco de tu sed el impulso
que suscita volcanes pasionales,
la espina inmutable de un sueño
me persigue como tu amor.
Si miro mis ojos perpetuando el pasado
me sera inevitable arder por tu engaño,
cruel e indigno, vestigio ambulante,
inmarcesible sea el clamor de tu gracia.
Mi piel en la eternidad de tu averno,
mis luceros del alba en la oscuridad
perecen a tu merced, esperando el día,
quizá la soledad ansié por mi.
Triste diablo que has amado una rosa,
tanto que pudo haber florecido en el infierno,
por una suerte injuriosa me has condenado,
en tanto que el amor persiste,
solo entrego mi cuerpo para perdurar
las siluetas de tu sombra.