El diario de Joaquín

Luis Libra

Atención: poeta en obras
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Joaquín, buen tipo.
Aquel joven y flaco catequista
-tras su desgastada chaqueta de pana
con coderas- en ese barrio obrero
del suroeste de Madrid donde transcurrió
mi infancia, entre un colegio católico
y la impía percusión de los helicópteros militares.

Esos años, cual peces y panes, niños y nuevos utilitarios
se multiplicaban en los parques y por las calles.
Y entre las flores del cambio los gusanos pobres
metamorfoseábamos en risueñas mariposas de clase media
(mientras, yo inauguraba sombras y jubilaba geypermans)

El día de mi comunión Joaquín
me regaló un diario rojo de cien páginas
con una frase a boli en la primera:

"encuentra un sentido a tu vida y te realizarás como persona"

Una primavera dejamos el barrio.
Aún conservo aquel diario rojo,
hace poco lo abrí y releí el consejo de Joaquín.
Hoy vivo en una bonita casa al norte
con mis dos encantadoras gatas,
rara vez sobrevuela algún helicóptero.
Me suben el estridente sonido de esos aparatos
como los días de viento fuerte.

99 hojas en blanco al furor del viento
sería una bella y metafórica imagen,
-land art, como dirían ahora-
Un día de estos...


_______
 
Última edición:
Lo bonito que tienes contigo ese regalo de tu amigo Joaquín y eso indica que él es uno de esos seres valiosos, Luis y no es necesario llenarsus páginas de acontecimientos, vivir la vida y disfrutarla lo mejor que se pueda y que cada día valga la pena ver salir el sol.
Buen poema, amigo mío, siempre es un gusto leerte. Un abrazo grande.
 
Lo bonito que tienes contigo ese regalo de tu amigo Joaquín y eso indica que él es uno de esos seres valiosos, Luis y no es necesario llenarsus páginas de acontecimientos, vivir la vida y disfrutarla lo mejor que se pueda y que cada día valga la pena ver salir el sol.
Buen poema, amigo mío, siempre es un gusto leerte. Un abrazo grande.

Sí, en los barrios obreros la Iglesia era diferente en aquellos tiempos (sin duda para mejor).
La verdad es que siempre he pensado que lo de buscar un sentido a la vida es algo tan pretencioso como inútil, con vivir el día a día y sentirnos medio felices ya tenemos bastante. Muchas gracias, Alejandro. Un fuerte abrazo amigo.
 
:cool: y las braguitas blancas bajo la falda de Mari Cruz (la encantadora sindicalista que ayudaba a mi madre) parecen ser un buen "encuentra un sentido a tu vida y te realizarás como persona" yo creo que si :D. Joaquín se va alegrar si usted empieza a garabatear esas primeras noventa y nueve hojas. Qué en esta vida nadie nace sabiendo escribir que joder!!! y saludos a sus gatas y déjese de ser tan niñaco con tanto helicóptero.
 
:cool: y las braguitas blancas bajo la falda de Mari Cruz (la encantadora sindicalista que ayudaba a mi madre) parecen ser un buen "encuentra un sentido a tu vida y te realizarás como persona" yo creo que si :D. Joaquín se va alegrar si usted empieza a garabatear esas primeras noventa y nueve hojas. Qué en esta vida nadie nace sabiendo escribir que joder!!! y saludos a sus gatas y déjese de ser tan niñaco con tanto helicóptero.

Parecía que iban a entrar por las ventanas del piso (los helicópteros), la verdad era para volverse loco.
Gran tipa la Mari Cruz, era delgadita y nada alta, pero por lo visto le echaba un par de huevos cuando en las manifestaciones se enfrentaban a los grises (la policía), más de un día durmió en los calabozos del régimen. Al final la he dado descanso y he reescrito el poema, no me convencía del todo, perdóneme usted :rolleyes:. Y sí, creo que rellené una o dos páginas de aquel diario, pero rápido me cansé, una pena. Gracias por su visita y un abrazo Don Gus.
 
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Joaquín, buen tipo.
Aquel joven y flaco catequista
-tras su desgastada chaqueta de pana
con coderas- en ese barrio obrero
del suroeste de Madrid donde transcurrió
mi infancia, entre un colegio de monjas
y la impía percusión de los helicópteros militares.

Esos años, como peces y panes, niños y nuevos utilitarios
se multiplicaban en los parques y por las calles.
Y entre las flores del cambio los gusanos pobres
metamorfoseábamos en risueñas mariposas de clase media
(mientras, yo inauguraba sombras y jubilaba geypermans)

El día de mi comunión Joaquín
me regaló un diario rojo de cien páginas
con una frase a boli en la primera:

"encuentra un sentido a tu vida y te realizarás como persona"

Una primavera dejamos el barrio.
Aún conservo aquel diario rojo,
hace poco lo abrí y releí el consejo de Joaquín.
Hoy vivo en una bonita casa al norte
con mis dos encantadoras gatas,
rara vez sobrevuela algún helicóptero.
Me gustan el estridente sonido de esos aparatos
y los días de viento fuerte.

99 hojas en blanco al furor del viento
sería una bella y metafórica imagen,
-land art, como dirían ahora-
Un día de estos...


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y bueno luis... será karma del homo sapiens ? es que no todo karma es malo. En fin lo que tú sufriste con los helicópteros, yo no soy tan viejo aún, pero podría decir que también lo sentí con los falcons verdes.

Abrazos.
 
Última edición:
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Joaquín, buen tipo.
Aquel joven y flaco catequista
-tras su desgastada chaqueta de pana
con coderas- en ese barrio obrero
del suroeste de Madrid donde transcurrió
mi infancia, entre un colegio de monjas
y la impía percusión de los helicópteros militares.

Esos años, como peces y panes, niños y nuevos utilitarios
se multiplicaban en los parques y por las calles.
Y entre las flores del cambio los gusanos pobres
metamorfoseábamos en risueñas mariposas de clase media
(mientras, yo inauguraba sombras y jubilaba geypermans)

El día de mi comunión Joaquín
me regaló un diario rojo de cien páginas
con una frase a boli en la primera:

"encuentra un sentido a tu vida y te realizarás como persona"

Una primavera dejamos el barrio.
Aún conservo aquel diario rojo,
hace poco lo abrí y releí el consejo de Joaquín.
Hoy vivo en una bonita casa al norte
con mis dos encantadoras gatas,
rara vez sobrevuela algún helicóptero.
Me gustan el estridente sonido de esos aparatos
y los días de viento fuerte.

99 hojas en blanco al furor del viento
sería una bella y metafórica imagen,
-land art, como dirían ahora-
Un día de estos...


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así que también estudiaste en un cole religioso jodido. diría que eso es bastante educativo, mirá al tío stalin que también estudió en uno.

quizás el sentido de la vida se encuentra en el fondo de una botella listo para ser encontrado; como sea, mientras llegamos a él, lo mejor será sobrevolar en helicóptero los recuerdos de las páginas en blanco, que para algo tenemos la experiencia y la memoria.

buenas letras bróder.

salud.
 
y bueno luis... será karma del homo sapiens ? es que no todo karma es malo. En fin lo que tú sufriste con los helicópteros, yo no soy tan viejo aún, pero podría decir que también lo sentí con los falcons verdes.

Abrazos.

Mi karma creo que lo jodí desde el día que me arranque un diente (de leche) mordiendo los hierros del cochecito de bebés de mi hermanito :cool:. Y bueno, peor eran los F18, parece que van a explotar los cristales de las ventanas de las casas :eek:, ... lo comprobé en un ático en Torrejón de Ardoz (un municipio madrileño con una base yanki en sus inmediaciones). Gracias por tu visita, Danie. Un abrazo.
 
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Joaquín, buen tipo.
Aquel joven y flaco catequista
-tras su desgastada chaqueta de pana
con coderas- en ese barrio obrero
del suroeste de Madrid donde transcurrió
mi infancia, entre un colegio católico
y la impía percusión de los helicópteros militares.

Esos años, como peces y panes, niños y nuevos utilitarios
se multiplicaban en los parques y por las calles.
Y entre las flores del cambio los gusanos pobres
metamorfoseábamos en risueñas mariposas de clase media
(mientras, yo inauguraba sombras y jubilaba geypermans)

El día de mi comunión Joaquín
me regaló un diario rojo de cien páginas
con una frase a boli en la primera:

"encuentra un sentido a tu vida y te realizarás como persona"

Una primavera dejamos el barrio.
Aún conservo aquel diario rojo,
hace poco lo abrí y releí el consejo de Joaquín.
Hoy vivo en una bonita casa al norte
con mis dos encantadoras gatas,
rara vez sobrevuela algún helicóptero.
Me gustan el estridente sonido de esos aparatos
y los días de viento fuerte.

99 hojas en blanco al furor del viento
sería una bella y metafórica imagen,
-land art, como dirían ahora-
Un día de estos...


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Están tan cambiados los tiempos y los valores, que cualquier memoria grata de la infancia se convierte en un verdadero tesoro.
Nuestra ventaja al escribir o relatar es que los compartimos con otros para que el olvido no se los lleve.
Siempre es un gusto leerte y dejarte mi huella, amigo.
Un abrazo.
 
así que también estudiaste en un cole religioso jodido. diría que eso es bastante educativo, mirá al tío stalin que también estudió en uno.

quizás el sentido de la vida se encuentra en el fondo de una botella listo para ser encontrado; como sea, mientras llegamos a él, lo mejor será sobrevolar en helicóptero los recuerdos de las páginas en blanco, que para algo tenemos la experiencia y la memoria.

buenas letras bróder.

salud.

No, fui a muchos colegios, pero por suerte religioso ninguno (aunque enfrente de mi casa había un colegio de monjas). En esa época los colegios religiosos eran jodidos, pero también algunos públicos; todavía me acuerdo de las ostias que repartía en uno nuestro profe de inglés, daba unos tortazos que algunos chavales hasta se caían al suelo (algún papá también le tumbó a él)

La vida es tan azarosa y caótica, que pretender encontrarle un sentido es para genios (o para muy risueños), aunque como con la fe, supongo que todo vale para sentirnos mejor (incluso el autoengaño). Y sí, desde "arriba" o desde lejos a menudo se ven mejor o con más nitidez las cosas, hasta las páginas en blanco.

Gracias por la visita, bróder. Un abrazo.
 
Están tan cambiados los tiempos y los valores, que cualquier memoria grata de la infancia se convierte en un verdadero tesoro.
Nuestra ventaja al escribir o relatar es que los compartimos con otros para que el olvido no se los lleve.
Siempre es un gusto leerte y dejarte mi huella, amigo.
Un abrazo.

Y además de más o menos grata, sobre todo pienso que la memoria de la infancia es muy importante para poder conocernos (y comprendernos) mejor a nosotros mismos.
La verdad es que no soy muy dado a escribir sobre esa etapa de mi vida, quizás porque no me parece una fuente demasiado relevante o atractiva desde el punto de vista poético (mi infancia, con sus luces y sombras, fue bastante parecida a la de la mayoría de las personas de mi tiempo y de mi mundo), y en segundo lugar porque lo considero un tema muy "trillado" poética y literariamente.
Siempre es un gusto que me leas, y un lujo tus interesantes e inteligentes comentarios, Cecy. Gracias, amiga. Un gran abrazo.
 
Marcos, Modest, Nelson, Eris, Romi, Arturo y Espartana, Gracias a tod@s por vuestra visita y likes. Abrazos amig@s.
 
Última edición:
Cualquier día de uno de estos siglos, carnalito Luis, no hay prisa.
En la primera lectura me impresionó la elipsis: te veo con la sagrada hostia pegada al paladar por primera vez, y en un parpadeo ya estás colgado de un helícoptero que parece llegar de muy atrás, mientras el diario en blanco parece que quiere echarse a volar con ese ventarrón.
En la segunda ojeada, claro, me entretengo con eso del sentido y la realización. La he pasado de poca madre divagando, recordando; no diré qué, pero sí que llega un momento en que eso de dar sentido suena a imposición y a perder el tiempo, que cómo bien haces notar, sin acudir al chiché, pasa volando.
El niño que fui saluda al niño que imagino que fuiste, seguramente ya con Franco muerto, en todo caso siempre agonizante; no conocí los geypermans, solo héroes de la lucha libre mexicana con exceso de plástico saliendo como membranas de murciélago en las junturas. El hijo de puta que soy paga la siguiente ronda, nomás sigue contando...
Abrazo, bro.
 
Última edición:
Cualquier día de uno de estos siglos, carnalito Luis, no hay prisa.
En la primera lectura me impresionó la elipsis: te veo con la sagrada hostia pegada al paladar por primera vez, y en un parpadeo ya estás colgado de un helícoptero que parece llegar de muy atrás, mientras el diario en blanco parece que quiere echarse a volar con ese ventarrón.
En la segunda ojeada, claro, me entretengo con eso del sentido y la realización. La he pasado de poca madre divagando, recordando; no diré qué, pero sí que llega un momento en que eso de dar sentido suena a imposición y a perder el tiempo, que cómo bien haces notar, sin acudir al chiché, pasa volando.
El niño que fui saluda al niño que imagino que fuiste, seguramente ya con Franco muerto, en todo caso siempre agonizante; no conocí los geypermans, solo héroes de la lucha libre mexicana con exceso de plástico saliendo como membranas de murciélago en las junturas. El hijo de puta que soy paga la siguiente ronda, nomás sigue contando...
Abrazo, bro.

Tenía unos siete años cuando vi en la pequeña tele a blanco y negro a un tipo muy alicaído diciendo el famoso "Españoles, Franco ha muerto", y no me acuerdo bien, pero sí recuerdo un sentimiento de alegría generalizada en el ambiente, ... en mi casa, en el barrio, etc. Los geypermans eran mi juguete favorito y poco después la lectura de libros se convirtió en mi afición preferida (recuerdo que me leí un montón de veces una selección de "Las fábulas de Esopo"), ... ah, ¡y odiaba ir al colegio! :mad:
Sobre lo del sentido de la vida, como decía en un poema el gran Billy McGregor contestando/versando a una pregunta sobre la huella de su paso por el mundo: "Perdona: pero creo que te has equivocado de ascensor" :)
Y por cierto, hablando de elipsis; me parece uno de los recursos más interesantes y atractivos de la poesía; como sé que te gusta que te deje "piedrecitas" poéticas y hablando de elipsis, te voy a dejar unos versos de Ángelo Néstore.
Apunto la ronda, mi bróder, que ya ando flojo de memoria y luego pago yo todas :D. un abrazo amigo.

"... Con cincuenta, con sesenta,
quién me llevará a casa,
quién guardará mis huesos bajo las sábanas.
Con sesenta, quizás, con setenta
quién contestará a mis preguntas,
quién me dirá lo difícil que es,
la suerte que yo,
cuando un día me confunda y pida otra ronda
frente a la sola luz de mi nevera."
 
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Joaquín, buen tipo.
Aquel joven y flaco catequista
-tras su desgastada chaqueta de pana
con coderas- en ese barrio obrero
del suroeste de Madrid donde transcurrió
mi infancia, entre un colegio católico
y la impía percusión de los helicópteros militares.

Esos años, como peces y panes, niños y nuevos utilitarios
se multiplicaban en los parques y por las calles.
Y entre las flores del cambio los gusanos pobres
metamorfoseábamos en risueñas mariposas de clase media
(mientras, yo inauguraba sombras y jubilaba geypermans)

El día de mi comunión Joaquín
me regaló un diario rojo de cien páginas
con una frase a boli en la primera:

"encuentra un sentido a tu vida y te realizarás como persona"

Una primavera dejamos el barrio.
Aún conservo aquel diario rojo,
hace poco lo abrí y releí el consejo de Joaquín.
Hoy vivo en una bonita casa al norte
con mis dos encantadoras gatas,
rara vez sobrevuela algún helicóptero.
Me suben el estridente sonido de esos aparatos
y los días de viento fuerte.

99 hojas en blanco al furor del viento
sería una bella y metafórica imagen,
-land art, como dirían ahora-
Un día de estos...


_______
Poesía.
Letras encantadoras, Luis, y aunque el mundo distrae de vivir la vida, en sí, el atrayente es que el horizonte no nos hace sombra. De buen sabor a una esplendida sonrisa...
Un fuerte abrazo, Luis.
 
Poesía.
Letras encantadoras, Luis, y aunque el mundo distrae de vivir la vida, en sí, el atrayente es que el horizonte no nos hace sombra. De buen sabor a una esplendida sonrisa...
Un fuerte abrazo, Luis.

Pues sí, querida Rosa, y es que la sombra la traemos puesta, de serie; y hay que aprender a aparcar las distracciones innecesarias ... porque también hay distracciones muy necesarias (como imaginar otros horizontes)
Qué buena tu reflexión :rolleyes:. Muchas gracias y un abrazo grandote, amiga.
 
Pues sí, querida Rosa, y es que la sombra la traemos puesta, de serie; y hay que aprender a aparcar las distracciones innecesarias ... porque también hay distracciones muy necesarias (como imaginar otros horizontes)
Qué buena tu reflexión :rolleyes:. Muchas gracias y un abrazo grandote, amiga.
Ya. No lo había mirado así, las distracciones (ideas o similares) las mencioné como lo ajeno a una/o, pero también se le puede llamar distracciones a divertirnos a conectarnos con el ambiente en el cual hemos nacido (antes se decía que los artistas era unos "vividores" (protagonistas), en negativo, pero muy acorde porque en realidad hay que disfrutar de la vida para darle sentido a la misma (o algo así).
 
Última edición:
Ya. No lo había mirado así, las distracciones (ideas o similares) las mencioné como lo ajeno a una/o, pero también se le puede llamar distracciones a divertirnos a conectarnos con el ambiente en el cual hemos nacido (antes se decía que los artistas era unos "vividores" (protagonistas), en negativo, pero muy acorde porque en realidad hay que disfrutar de la vida para darle sentido a la misma (o algo así).

Sí, yo también pienso que si la vida tiene algún sentido ese es haber vivido momentos que hagan que todo esto merezca la pena, y aún así esa duda de si realmente mereció la pena creo que de alguna manera y a menudo permanece hasta el final.
Del ambiente en el que se nace, para much@s se recuerda como una época entrañable, personalmente mi época feliz empezó y coincidió con mi descubrimiento del rock :). Beso Ro.
 

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