Frankos Roda
Poeta recién llegado
Se cruzan los floretes y abre el alba
temblando sus purpúreos aceros,
redimen diferencias de unos celos
y ultrajes sobre la honra de una dama.
Clavado un estilete de una rama
suspende de un cordón un camafeo,
que el viento tal si el premio de un trofeo
lo mece sobre el filo de la daga.
Embiste el caballero con su sable
hiriendo sobre el pecho del bisoño,
testigos entre jaras y un madroño,
silentes, santo y seña miserable.
Dejados, sobre la tierra empapada,
un broche y un cordón junto a la espada.
temblando sus purpúreos aceros,
redimen diferencias de unos celos
y ultrajes sobre la honra de una dama.
Clavado un estilete de una rama
suspende de un cordón un camafeo,
que el viento tal si el premio de un trofeo
lo mece sobre el filo de la daga.
Embiste el caballero con su sable
hiriendo sobre el pecho del bisoño,
testigos entre jaras y un madroño,
silentes, santo y seña miserable.
Dejados, sobre la tierra empapada,
un broche y un cordón junto a la espada.