Brisa de Abril
Poeta recién llegado
El eco del mendigo
Con mi llanto abrazo la calle,
compañera de mi miseria,
gravitando marginal,
a la sombra de su ladera.
Me desnudan las miradas,
transversales de los sapos,
soslayando mis pisadas,
alfombradas por harapos.
Innumerables transeúntes,
buscan la acera de enfrente,
esquivando la cucaracha
que habita y llora como demente.
La noche de frío cala mis huesos,
y congelado platico con los ratones,
que al alba corren hacia sus huecos,
mientras yo recojo mis cartones.
El enfermo no soy yo, son ellos,
los que duermen sobre lana cardada,
bordando al margen sueños bellos,
ignorando mi verdad a sus miradas.
Acallan sus conciencias y se condonan,
pensando que son cosas del destino,
ofrendan en mi mano una limosna,
y sigue cada cual por su camino.
Brisa de Abril