Un mal negocio es el estar pendiente
de los aciertos y también errores,
en la incierta intención de cada fuente
que distorsiona juicios y valores.
Ves al encantador y la serpiente.
Sin darte cuenta bebes sus licores.
Un perfume que huele a repelente
te envuelve con sigilo en sus sopores.
Y la figura con o sin defecto
de fiera pasa a ser la fiel mascota.
Como sea, produce el mismo efecto.
En un profundo mar la duda flota.
Si dice, solo apena a tu intelecto.
Si calla, solo pasa por idiota.
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