juglar01
Poeta fiel al portal
Mirando el mar un día en mi terraza, pensaba algunas cosas de la vida,
cuando llegó a mi lado un hombre, desencajado, baja la cabeza,
le invité a tomar té y a conversar si quisiera contar sobre su herida,
me dijo soy fantasma y voy errando, por matar a mi amor con la tristeza
le dejé continuar por conocer, que de malo había hecho en su camino,
me confió que su amada lo engañaba y vivía una aventura entusiasmada,
al sentirse ofendido y desgraciado, hizo su testamento y optó por un destino,
a los pobres dejó todos su bienes y dio fina su vida sin dejar a ella nada
sin dinero y sumida en la pobreza, su mujer no duró mucho en la vida,
al poco tiempo se quedó dormida y voló su alma al más alto tribunal,
allí se comprobó que no era infiel, que él todo en su cabeza imaginaba,
y se le condenó a vagar eternamente, sin remedio y en triste soledad
me di cuenta con esa narrativa, cuán traicionera a veces es la mente,
pensamos cosas malas de la gente, en lugar de admirar las cosas buenas,
y pensé si una mujer nos es infiel, no juzgarla ni herirla, dejarla simplemente
que la juzguen allá, donde los buenos gozan y los malos padecen con sus penas.
cuando llegó a mi lado un hombre, desencajado, baja la cabeza,
le invité a tomar té y a conversar si quisiera contar sobre su herida,
me dijo soy fantasma y voy errando, por matar a mi amor con la tristeza
le dejé continuar por conocer, que de malo había hecho en su camino,
me confió que su amada lo engañaba y vivía una aventura entusiasmada,
al sentirse ofendido y desgraciado, hizo su testamento y optó por un destino,
a los pobres dejó todos su bienes y dio fina su vida sin dejar a ella nada
sin dinero y sumida en la pobreza, su mujer no duró mucho en la vida,
al poco tiempo se quedó dormida y voló su alma al más alto tribunal,
allí se comprobó que no era infiel, que él todo en su cabeza imaginaba,
y se le condenó a vagar eternamente, sin remedio y en triste soledad
me di cuenta con esa narrativa, cuán traicionera a veces es la mente,
pensamos cosas malas de la gente, en lugar de admirar las cosas buenas,
y pensé si una mujer nos es infiel, no juzgarla ni herirla, dejarla simplemente
que la juzguen allá, donde los buenos gozan y los malos padecen con sus penas.
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