Antonio del Olmo
Poeta que considera el portal su segunda casa
EL FINAL DE LAS PALABRAS
Las abejas volaron presurosas hacia su cobijo antes de que empezase a caer la última lluvia de la primavera. Tenían sus colmenas bajo los gruesos arcos del único edificio de Madrid que quedaba en pie: la Puerta de Alcalá.
Las abejas volaron presurosas hacia su cobijo antes de que empezase a caer la última lluvia de la primavera. Tenían sus colmenas bajo los gruesos arcos del único edificio de Madrid que quedaba en pie: la Puerta de Alcalá.
La ciudad se destruyó, igual que todas las construcciones humanas, durante la última guerra mundial. Solo sobrevivieron en la Tierra las plantas y los insectos: los herederos de la vida. Ni siquiera existe el nombre de la ciudad, ni ninguna palabra.
Pasarán muchísimos años –millones– antes de que otra especie, siguiendo el curso imparable de la evolución, pronuncie las primeras palabras.
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