Ansel Arenas
Poeta que considera el portal su segunda casa
El galopar de los vientos
Galopa
el viento norte sobre
el inerte bosque,
evoca la quimera
de los sueños verdes
perdidos, el revolotear
de los seres etéreos
sembrando de vida
las eras, de lo que fue
el gran edén terrestre.
En la espesura
de raídos edificios,
el aquilón nostálgico
cuida las mariposas,
y evade los trazos
sin destino, que anidan
en la arena las frívolas
improntas del que no
amo su vuelo y solo
deseo momentos,
de su sensual belleza.
Cálido al cabalgar
el viento sur agita
el suelo de alas,
recoge los yertos
cuerpos
de las mariposas
de invierno,
aleja las tinieblas
y da paso a la luz,
que de
la oscuridad todo
libera.
Galopa
el viento norte sobre
el inerte bosque,
evoca la quimera
de los sueños verdes
perdidos, el revolotear
de los seres etéreos
sembrando de vida
las eras, de lo que fue
el gran edén terrestre.
En la espesura
de raídos edificios,
el aquilón nostálgico
cuida las mariposas,
y evade los trazos
sin destino, que anidan
en la arena las frívolas
improntas del que no
amo su vuelo y solo
deseo momentos,
de su sensual belleza.
Cálido al cabalgar
el viento sur agita
el suelo de alas,
recoge los yertos
cuerpos
de las mariposas
de invierno,
aleja las tinieblas
y da paso a la luz,
que de
la oscuridad todo
libera.