El grito de la “sangre agredida”

fausthino

Poeta adicto al portal
El grito de la “sangre agredida”

Sobre las dunas de la tarde
donde la serenidad de la noche se avecina,
algo tiembla y se oculta
como un río dentro de un lago que oye en silencio
respirar al animal que duerme en la noche.

Cuántas ojos en los oratorios desnudos del bosque
miran el cielo curvo de los vivos y atenazados por la sorpresa
del inmenso animal que aparece muerto
en los ojos profundos del agua,
lloran y suplican la justicia de la sangre agredida.

Acaso sea el agua la forma de purificación
que se hiela en la insistencia de la fría esclavitud.
Cientos de pájaros sobre el verdor que cubre la sombra
sienten dolor y abandono, cuánta luz sucia da la soledad
cobijada en la ausencia de la madre.
Ah, rojos arañazos, cárdenos gritos de Oriente,
heridas en los círculos de la memoria
por la ferocidad del hambre.

Entonces los sueños dejaron de ser sueños.
 
Las crisis abocan a la realidad, despertar duele, algunas veces más que otras pero duele y si trasladamos la metáfora a lo social entonces, nos damos cuenta de lo predadores que llevamos dentro y que no sirve de nada la religión cuando es conductual a las metrallas, cuando se aplasta como bicho rastrero a un pueblo señalándolo de "terroristas" cuando lo único que claman es un espacio de esta pachamama para asentarse de una vez por todas y vivir en paz...

Abrazos.
 
Un animal al acecho, esperando dar su certero golpe, para terminar con los sueños, y las ansias de vivir en paz, y un mundo justo.
Pero creo que no hay cazadores capaces de terminar con él...
Hermoso grito, ojalá sea escuchado en algún lugar, por alguien.
Un beso.
 
El grito de la “sangre agredida”

Sobre las dunas de la tarde
donde la serenidad de la noche se avecina,
algo tiembla y se oculta
como un río dentro de un lago que oye en silencio
respirar al animal que duerme en la noche.

Cuántas ojos en los oratorios desnudos del bosque
miran el cielo curvo de los vivos y atenazados por la sorpresa
del inmenso animal que aparece muerto
en los ojos profundos del agua,
lloran y suplican la justicia de la sangre agredida.

Acaso sea el agua la forma de purificación
que se hiela en la insistencia de la fría esclavitud.
Cientos de pájaros sobre el verdor que cubre la sombra
sienten dolor y abandono, cuánta luz sucia da la soledad
cobijada en la ausencia de la madre.
Ah, rojos arañazos, cárdenos gritos de Oriente,
heridas en los círculos de la memoria
por la ferocidad del hambre.

Entonces los sueños dejaron de ser sueños.


Buen poema, Fausthino. Un placer.
Saludos mediterráneos.
 

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