El grito de la sangre agredida
Sobre las dunas de la tarde
donde la serenidad de la noche se avecina,
algo tiembla y se oculta
como un río dentro de un lago que oye en silencio
respirar al animal que duerme en la noche.
Cuántas ojos en los oratorios desnudos del bosque
miran el cielo curvo de los vivos y atenazados por la sorpresa
del inmenso animal que aparece muerto
en los ojos profundos del agua,
lloran y suplican la justicia de la sangre agredida.
Acaso sea el agua la forma de purificación
que se hiela en la insistencia de la fría esclavitud.
Cientos de pájaros sobre el verdor que cubre la sombra
sienten dolor y abandono, cuánta luz sucia da la soledad
cobijada en la ausencia de la madre.
Ah, rojos arañazos, cárdenos gritos de Oriente,
heridas en los círculos de la memoria
por la ferocidad del hambre.
Entonces los sueños dejaron de ser sueños.
Sobre las dunas de la tarde
donde la serenidad de la noche se avecina,
algo tiembla y se oculta
como un río dentro de un lago que oye en silencio
respirar al animal que duerme en la noche.
Cuántas ojos en los oratorios desnudos del bosque
miran el cielo curvo de los vivos y atenazados por la sorpresa
del inmenso animal que aparece muerto
en los ojos profundos del agua,
lloran y suplican la justicia de la sangre agredida.
Acaso sea el agua la forma de purificación
que se hiela en la insistencia de la fría esclavitud.
Cientos de pájaros sobre el verdor que cubre la sombra
sienten dolor y abandono, cuánta luz sucia da la soledad
cobijada en la ausencia de la madre.
Ah, rojos arañazos, cárdenos gritos de Oriente,
heridas en los círculos de la memoria
por la ferocidad del hambre.
Entonces los sueños dejaron de ser sueños.