El guardián de su vuelo

almacautiva

Poeta adicto al portal
Ella soñaba.
Él la quería…


Así apartó de su camino otros caminos
aún sabiendo que ella sólo era una niña…
Y se propuso dedicar todas sus horas
a ser jinete errante en sus senderos.


Ella era la alegría y el valor en su rostro,
y dibujaba estrellas en cielos de cristal.


Se subió en el vaivén de las distancias
para crecer libre y entender el mundo.
Él fue guardián de su balcón desnudo
regando los recuerdos con ternura
y su razón retuvo a la cordura
alimentándola de sellos con retraso.


Ella era la tarde y en sus ojos
los luceros contaban caracolas.


Él la dejó vivir, voló su vuelo,
acompañándola a veces en su lucha.
Prestándole el corazón, o todo el cuerpo
si con ello lograba una caricia, un beso,
o una locura.


Ella era su bastón en las caídas,
su lazarillo de noches en las que no había luna.


Él le lloró a su juventud que se escapaba,
Y contempló a su vida seguir sola
para marcharse sin él, que no era nada.
Y se quedó a esperar a que creciera libre,
en el sueño velado del que sólo ama.


Ella entre tanto se vistió de madrugada,
y arropó a su guardián mientras dormía.
Y él soñaba feliz que la quería.
Aunque le quedara el alma de esperar gastada
.​
 
almacautiva88 dijo:
Ella soñaba.
Él la quería…


Así apartó de su camino otros caminos
aún sabiendo que ella sólo era una niña…
Y se propuso dedicar todas sus horas
a ser jinete errante en sus senderos.


Ella era la alegría y el valor en su rostro,
y dibujaba estrellas en cielos de cristal.


Se subió en el vaivén de las distancias
para crecer libre y entender el mundo.
Él fue guardián de su balcón desnudo
regando los recuerdos con ternura
y su razón retuvo a la cordura
alimentándola de sellos con retraso.


Ella era la tarde y en sus ojos
los luceros contaban caracolas.


Él la dejó vivir, voló su vuelo,
acompañándola a veces en su lucha.
Prestándole el corazón, o todo el cuerpo
si con ello lograba una caricia, un beso,
o una locura.


Ella era su bastón en las caídas,
su lazarillo de noches en las que no había luna.


Él le lloró a su juventud que se escapaba,
Y contempló a su vida seguir sola
para marcharse sin él, que no era nada.
Y se quedó a esperar a que creciera libre,
en el sueño velado del que sólo ama.


Ella entre tanto se vistió de madrugada,
y arropó a su guardián mientras dormía.
Y él soñaba feliz que la quería.
Aunque le quedara el alma de esperar gastada
.​

EXECELENTE AMIGA UN PLACER LEERTE ESE AMOR QUE SE REFLEJA DE TU CORAZON DISPUESTO A DAR TE DEJO MIS 5*****Y CREO QUE AUN SON POCAS...
TE EXTRAÑABA AMIGA MI BESO TU AMIGA LUZ
 
luz dijo:
EXECELENTE AMIGA UN PLACER LEERTE ESE AMOR QUE SE REFLEJA DE TU CORAZON DISPUESTO A DAR TE DEJO MIS 5*****Y CREO QUE AUN SON POCAS...
TE EXTRAÑABA AMIGA MI BESO TU AMIGA LUZ

luuuzzz !! yo también te eché de menos,
muchas gracias por tus estrellitas !!!
y un abrazo fuerte.
Alma.
 
Hey mi compi!. Que alegría encontrarte de nuevo.
Y que belleza de poema, simplemente me encantó.
Es inspiración, hasta quería que continuara.
Abrazos y besos,


DEJAVU
 
Por lo que veo a tí también te ha servido el parón para hacer tus letras, si cabe, más preciosas que antes.

Besos.
 
DEJAVU dijo:
Hey mi compi!. Que alegría encontrarte de nuevo.
Y que belleza de poema, simplemente me encantó.
Es inspiración, hasta quería que continuara.
Abrazos y besos,


DEJAVU

Siento haberte dejado
a medias de la historia compi,
pero la continuamos cuando tú quieras eh?
jajaj un besazooo
Alma.

Ana Clavero dijo:
Por lo que veo a tí también te ha servido el parón para hacer tus letras, si cabe, más preciosas que antes.

Besos.

Uff Ana, si que seguí escribiendo
pero ¡qué mal se llevó el parón!
Gracias por venir, un besito
Alma.
 
almacautiva dijo:
Ella soñaba.
Él la quería…


Así apartó de su camino otros caminos
aún sabiendo que ella sólo era una niña…
Y se propuso dedicar todas sus horas
a ser jinete errante en sus senderos.


Ella era la alegría y el valor en su rostro,
y dibujaba estrellas en cielos de cristal.


Se subió en el vaivén de las distancias
para crecer libre y entender el mundo.
Él fue guardián de su balcón desnudo
regando los recuerdos con ternura
y su razón retuvo a la cordura
alimentándola de sellos con retraso.


Ella era la tarde y en sus ojos
los luceros contaban caracolas.


Él la dejó vivir, voló su vuelo,
acompañándola a veces en su lucha.
Prestándole el corazón, o todo el cuerpo
si con ello lograba una caricia, un beso,
o una locura.


Ella era su bastón en las caídas,
su lazarillo de noches en las que no había luna.


Él le lloró a su juventud que se escapaba,
Y contempló a su vida seguir sola
para marcharse sin él, que no era nada.
Y se quedó a esperar a que creciera libre,
en el sueño velado del que sólo ama.


Ella entre tanto se vistió de madrugada,
y arropó a su guardián mientras dormía.
Y él soñaba feliz que la quería.
Aunque le quedara el alma de esperar gastada
.​

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¡Cómo se extrañan tus versos, a tu poética fresca e intensa!... y ¡cómo se te extraña a vos, querida Alma Cautiva!.

Con todo mi cariño,

Ciela de Buenos Aires.
 
almacautiva dijo:
Ella soñaba.
Él la quería…


Así apartó de su camino otros caminos
aún sabiendo que ella sólo era una niña…
Y se propuso dedicar todas sus horas
a ser jinete errante en sus senderos.


Ella era la alegría y el valor en su rostro,
y dibujaba estrellas en cielos de cristal.


Se subió en el vaivén de las distancias
para crecer libre y entender el mundo.
Él fue guardián de su balcón desnudo
regando los recuerdos con ternura
y su razón retuvo a la cordura
alimentándola de sellos con retraso.


Ella era la tarde y en sus ojos
los luceros contaban caracolas.


Él la dejó vivir, voló su vuelo,
acompañándola a veces en su lucha.
Prestándole el corazón, o todo el cuerpo
si con ello lograba una caricia, un beso,
o una locura.


Ella era su bastón en las caídas,
su lazarillo de noches en las que no había luna.


Él le lloró a su juventud que se escapaba,
Y contempló a su vida seguir sola
para marcharse sin él, que no era nada.
Y se quedó a esperar a que creciera libre,
en el sueño velado del que sólo ama.


Ella entre tanto se vistió de madrugada,
y arropó a su guardián mientras dormía.
Y él soñaba feliz que la quería.
Aunque le quedara el alma de esperar gastada
.​

Por fín regresas, Carmen...
Espero que el viaje halla sido de su agrado y que vuelva a deleitarnos con sus versos...
Un abrazo...
Pd: Este poema que te dejo como respuesta, poco tiene que ver con el tuyo, pero bueno, es lo que hay....


Ella soñaba...
Él sonreía...


Y desde la perspectiva de sus abrazos,
Recorrieron el cortejo infinito,
Ella, enredadera de sutiles trazos,
Él marinero, entre mil puertos recónditos...

Ella soñaba que él la quería,
Él dormía los latidos del amor...


Con la bruma del día que nace abatido,
Recorrieron senderos bajo el abismo,
Ella, se sumo al luto compartido,
Él ave peregrina, voló por si mismo...

Ella era la deuda no contraída,
Él quebranto las reglas no escritas...


Con los fardos repletos de anhelos,
Las manos mórbidas y sin consuelo,
Ella partió para alzar el vuelo,
Él la observó sedimentado en el suelo,
Como ella, el amor fugaz, recorría el cielo...
 
alma cautiva

Comienzo a descubrir que lo de cautiva tiene varias connotaciones..

Tu poesía es eso... poesía pura...
Lo leí tres veces y cada una de ellas fue... cómo explicarte.. mirar por dentro de las almas de quienes nos presentas..

Un verdadero placer.... espero seguir disfrutandode tu escribir

cariños
alexa;)
 
Alma cautiva, que bello que subieron esto. Mira que dicen que todos estamos concectados y qué cierto que es. Ella que eres tu, que soy yo y somos todas. Tu con esta preciocidad de ella y el y yo con otro poema por el mismo tenor de ella también.
Precioso cada día descubro que eres una maestra de las letras.:)
 
Qué bello y cuán aludido me siento


almacautiva dijo:
Él le lloró a su juventud que se escapaba,
Y contempló a su vida seguir sola
para marcharse sin él, que no era nada.
Y se quedó a esperar a que creciera libre,
en el sueño velado del que sólo ama.

Y qué bello y tremendo el final


Ella entre tanto se vistió de madrugada
y arropó a su guardián mientras dormía.
Y él soñaba feliz que la quería.
Aunque le quedara el alma de esperar gastada.​

Precioso, Carmen, precioso.

Un beso

Luis
 
almacautiva dijo:
Ella soñaba.
Él la quería…


Así apartó de su camino otros caminos
aún sabiendo que ella sólo era una niña…
Y se propuso dedicar todas sus horas
a ser jinete errante en sus senderos.


Ella era la alegría y el valor en su rostro,
y dibujaba estrellas en cielos de cristal.


Se subió en el vaivén de las distancias
para crecer libre y entender el mundo.
Él fue guardián de su balcón desnudo
regando los recuerdos con ternura
y su razón retuvo a la cordura
alimentándola de sellos con retraso.


Ella era la tarde y en sus ojos
los luceros contaban caracolas.


Él la dejó vivir, voló su vuelo,
acompañándola a veces en su lucha.
Prestándole el corazón, o todo el cuerpo
si con ello lograba una caricia, un beso,
o una locura.


Ella era su bastón en las caídas,
su lazarillo de noches en las que no había luna.


Él le lloró a su juventud que se escapaba,
Y contempló a su vida seguir sola
para marcharse sin él, que no era nada.
Y se quedó a esperar a que creciera libre,
en el sueño velado del que sólo ama.


Ella entre tanto se vistió de madrugada,
y arropó a su guardián mientras dormía.
Y él soñaba feliz que la quería.
Aunque le quedara el alma de esperar gastada
.​
"Qué fue de aquel soñador
del que quizá en ti pensando
viste una tarde llorando
en la borda del vapor" Andrés Mata.
 
almacautiva dijo:
Ella soñaba.
Él la quería…


Así apartó de su camino otros caminos
aún sabiendo que ella sólo era una niña…
Y se propuso dedicar todas sus horas
a ser jinete errante en sus senderos.


Ella era la alegría y el valor en su rostro,
y dibujaba estrellas en cielos de cristal.


Se subió en el vaivén de las distancias
para crecer libre y entender el mundo.
Él fue guardián de su balcón desnudo
regando los recuerdos con ternura
y su razón retuvo a la cordura
alimentándola de sellos con retraso.


Ella era la tarde y en sus ojos
los luceros contaban caracolas.


Él la dejó vivir, voló su vuelo,
acompañándola a veces en su lucha.
Prestándole el corazón, o todo el cuerpo
si con ello lograba una caricia, un beso,
o una locura.


Ella era su bastón en las caídas,
su lazarillo de noches en las que no había luna.


Él le lloró a su juventud que se escapaba,
Y contempló a su vida seguir sola
para marcharse sin él, que no era nada.
Y se quedó a esperar a que creciera libre,
en el sueño velado del que sólo ama.


Ella entre tanto se vistió de madrugada,
y arropó a su guardián mientras dormía.
Y él soñaba feliz que la quería.
Aunque le quedara el alma de esperar gastada
.​


Yo ya no sé que hacer si cada vez que te leo me sorprendes siempre con algo mágico, es un placer leerte siempre.

1bsazo
 
Siempre que leo algo tuyo, siento el corazón desnudo y vulnerable a tantos sentimientos. Mano prodigiosa y corazón privilegiado, que de tu puño y letra sigan naciendo tanta pasión y belleza. Saludos de un gatito alegre de caminar por tus versos. Hasta pronto
 
Carmen

Como derrama tu pluma tales versos, que se quedan atorados en la garganta y como una llaga queman el alma. Son tan bellos, que historia tan hermosa, me la quedo, la llevo puesta. Siempre es grato alumbrar el día con poemas así.

Como antes y seguramente como después, un placer leerte. Subo este poema, que más de un forista como yo, deseará leer y sentir estos versos del alma.

Un beso
 
ayayay Carmencita !!!qué belleza!!! bello bello bello, como engendrado desde otro tiempo, que calma en tu decir, me encantó. Tremendo.
Un besoote
 
Ella soñaba.

Él la quería…

Así apartó de su camino otros caminos
aún sabiendo que ella sólo era una niña…
Y se propuso dedicar todas sus horas
a ser jinete errante en sus senderos.

Ella era la alegría y el valor en su rostro,
y dibujaba estrellas en cielos de cristal.

Se subió en el vaivén de las distancias
para crecer libre y entender el mundo.
Él fue guardián de su balcón desnudo
regando los recuerdos con ternura
y su razón retuvo a la cordura
alimentándola de sellos con retraso.

Ella era la tarde y en sus ojos
los luceros contaban caracolas.

Él la dejó vivir, voló su vuelo,
acompañándola a veces en su lucha.
Prestándole el corazón, o todo el cuerpo
si con ello lograba una caricia, un beso,
o una locura.

Ella era su bastón en las caídas,
su lazarillo de noches en las que no había luna.

Él le lloró a su juventud que se escapaba,
Y contempló a su vida seguir sola
para marcharse sin él, que no era nada.
Y se quedó a esperar a que creciera libre,
en el sueño velado del que sólo ama.

Ella entre tanto se vistió de madrugada,
y arropó a su guardián mientras dormía.
Y él soñaba feliz que la quería.

Aunque le quedara el alma de esperar gastada.​
El y ella...Ella y él.....dos para todo...dos para siempre...
Bonita historia de amor...guardando su vuelo..

un beso
 

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