Frankos Roda
Poeta recién llegado
Soberbio y altanero y ahincado en rebeldía
sus músculos tensados templaban en la forja.
Cargado hasta el hocico un burro con alforjas
cubierto de sudor como mejor podía,
portaba diez costales de limas y toronjas
más otros bien pesados de un convento de monjas.
Quitando el ferretero la carga que traía
miró que el animal un mal trato sufría;
así mientras el amo comía del pollino,
aquel le comentó entre tajada y vino:
¡Arriero desalmado…! ¡Tu burro andaba cojo!
Y dijo el increpado: no es cosa de tu antojo.
Tiró tal martillazo sin pensarlo a su cliente
y dijo a la sazón: ¡qué tal comes sin dientes!
sus músculos tensados templaban en la forja.
Cargado hasta el hocico un burro con alforjas
cubierto de sudor como mejor podía,
portaba diez costales de limas y toronjas
más otros bien pesados de un convento de monjas.
Quitando el ferretero la carga que traía
miró que el animal un mal trato sufría;
así mientras el amo comía del pollino,
aquel le comentó entre tajada y vino:
¡Arriero desalmado…! ¡Tu burro andaba cojo!
Y dijo el increpado: no es cosa de tu antojo.
Tiró tal martillazo sin pensarlo a su cliente
y dijo a la sazón: ¡qué tal comes sin dientes!