yellows
Poeta adicto al portal
El Hombre de la Banca
(Una Historia Real)
Sentado en aquella banca
la mira de reojo el hombre
que tímido le sonríe,
se sonroja y se cohíbe
Le escribe poemas que guarda
celosamente dentro del saco
en esos bolsillos rotos
que versos va derramando.
Ella no le dirige mirada
con su cara tan erguida,
con su cuerpo tan perfecto
no la despeina ni el viento.
El pone a su lado una rosa
una flor casi marchita,
la deja con timidez
como siempre en cada cita.
Desborda en sus ojos amor
y con sus caricias guardadas
susurra lo que a ella dirá
cuando baje la mirada
Se acomoda el cabello,
sacude la solapa
cual si fuera caballero,
de esos de fina estampa…
Pero lo que no sabe el…
Que ella no es más que una estatua
y que el tan sólo es…
Es el loco de la banca.
Ramon Amarillas
(Una Historia Real)
Sentado en aquella banca
la mira de reojo el hombre
que tímido le sonríe,
se sonroja y se cohíbe
Le escribe poemas que guarda
celosamente dentro del saco
en esos bolsillos rotos
que versos va derramando.
Ella no le dirige mirada
con su cara tan erguida,
con su cuerpo tan perfecto
no la despeina ni el viento.
El pone a su lado una rosa
una flor casi marchita,
la deja con timidez
como siempre en cada cita.
Desborda en sus ojos amor
y con sus caricias guardadas
susurra lo que a ella dirá
cuando baje la mirada
Se acomoda el cabello,
sacude la solapa
cual si fuera caballero,
de esos de fina estampa…
Pero lo que no sabe el…
Que ella no es más que una estatua
y que el tan sólo es…
Es el loco de la banca.
Ramon Amarillas
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