Giovanni Pietri
Director Grafismo e Ilustración Eco y Latido
Perdido entre los médanos,
extraviado entre las dunas
de mi mudo mundo, arenal silente,
desde la eternidad
de un millón de soles calcinantes,
entre unos huesos devastados
de blancura infinita,
en una hondonada eterna,
encontré aquello
que en mis pesadillas vislumbraba…
unos rollos negros, sellados,
y al abrirlos…
¡la máquina del tiempo!.
La locura hizo entonces
un nido grande
en los aleros de mi alma,
hube de partir hacia la nada
y mis pasos perdí
buscando todas las piezas,
leyendo en los inciertos glifos,
arañando
en la superficie de mis pieles
mil veces mudadas,
en las noches
bajo miríadas de galaxias,
en la sutil desviación del viento,
en la hoguera encendida
de mis sesos,
en las pupilas permanentes
abiertas a la nada,
en lo críptico de mis sueños,
mil veces alucinado
en la búsqueda terrible,
entre innumerables cosmos,
reuní todas las partes…
¡la máquina del tiempo!.
Al abrirla…
revelación de mis orígenes,
un largo camino
guardado de mayestáticas columnas,
blancas como húmeros
abandonados de gigantes
perdidos;
entre veredas y arcos
mil altares cubiertos de sangre,
y al final del sendero,
legiones de dioses antiguos,
todos muertos
en el borde inconmensurable
de la noche cósmica,
desde lo profundo de mi mente
dos palabras solamente…
¡Fiat lux!.
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