Rosario de Cuenca Esteban
Verso Suelto
Eran las fiestas del pueblo y todo olía a churros y panderetas, a enamorado nuevos, a raíces...
Con sumo mimo, pintó un cuadro hermoso de un ángel sin boca, pero con la balanza de la justicia en una mano y una espada en la otra y la regaló al ayuntamiento para que destinara el dinero que se diera por dicho cuadro para mejoras del templo.
El comprador, lo regaló a la iglesia que estaba llena de goteras y la campana a punto de caer...
Cuando el párroco abrió las puertas del templo el día que terminaban las fiestas, se postro delante del ángel...la parroquia, estaba reluciente, sin goteras y la campana empezó a sonar llamando a todos con el brío de lo nuevo.
Rosario de Cuenca Esteban
Con sumo mimo, pintó un cuadro hermoso de un ángel sin boca, pero con la balanza de la justicia en una mano y una espada en la otra y la regaló al ayuntamiento para que destinara el dinero que se diera por dicho cuadro para mejoras del templo.
El comprador, lo regaló a la iglesia que estaba llena de goteras y la campana a punto de caer...
Cuando el párroco abrió las puertas del templo el día que terminaban las fiestas, se postro delante del ángel...la parroquia, estaba reluciente, sin goteras y la campana empezó a sonar llamando a todos con el brío de lo nuevo.
Rosario de Cuenca Esteban