Luis Libra
Atención: poeta en obras
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Ayer mismo leí que un nuevo político ultranacionalista, pro-Putin, pro-Trump, de extrema derecha y "aupado" por una red social (en este caso la china tick tock) está muy cerca de presidir otro país europeo (Rumanía)*
Esto ya empieza a ser una moda (o mejor dicho, una plaga), y parece que marca el principio de una nueva era en el mundo. Ya muchas voces relevantes están hablando de una de las mayores crisis de la democracia a lo largo de su historia.
Resulta que personajes corruptos, mafiosos o "semi-mafiosos", populistas, a menudo negacionistas de realidades científicas, ultranacionalistas, ultraconservadores y/o con "efluvios" antisistema están arrasando en una gran cantidad de países.
Gobiernos dictatoriales con democracias, extremas derechas con supuestos comunismos... hacen un frente común y se apoyan mutuamente contra las políticas y los políticos moderad@s (por ejemplo la buena relación y simpatía entre Putin y Trump)
Si intentamos analizar las causas personalmente pienso que se combinan variadas y diferentes circunstancias para ello, por ejemplo:
- Una sucesión de crisis sociales y económicas mundiales (muy probablemente provocadas intencionadamente) donde la mayoría de la población se empobrece mientras los más ricos aumentan aún más sus riquezas, lo cual crea en las poblaciones un "antiglobalismo" y un gran desapego con los políticos "de toda la vida".
Aunque en realidad estos nuevos líderes populistas más que para mejorar el sistema, en este río revuelto sociopolítico y económico, buscan sacar su "premio de peces" , implantar ideologías ultraconservadoras, o ambas cosas. ... "Curiosamente" estos "justicieros" populistas habitualmente son millonarios. O sea, más que cambiar el sistema injusto pretenden implantar su "nuevo" y propio sistema para beneficiarse de él.
- El imparable auge de las redes sociales junto a una juventud educada en el consumismo, con muy poca cultura humanista e histórica, y que a menudo vislumbra un futuro económico peor que el de sus padres.
- Una política moderada tradicional que no atiende a las nuevas necesidades de la población mayoritaria, generalmente una clase media más empobrecida y que vive peor (encarecimiento de la vivienda, falta de seguridad, leyes demasiado blandas y excesivamente garantistas unido a una justicia lenta cuando no colapsada, aumentos de sueldos y pensiones por detrás de la inflación, sanidad pública en decadencia, etc.)
- Me merece especial atención el aspecto de la xenofobia de estas ultraderechas y nacionalismos, que junto a un importante auge de la inmigración desde el mundo más pobre y el descenso de la natalidad + crisis en los países más ricos, crea un caldo de cultivo ideal para estos movimientos radicales.
Y es que aun con los grises de esta cuestión, que los tiene, no hay que olvidar que el ser humano siempre tiende a buscar un culpable o cabeza de turco fácil -y que suele ser el más débil- en los momentos más adversos. Pero si bien es cierto que la inmigración ilegal y descontrolada a veces acaba trayendo importantes problemas de convivencia y delincuencia, especialmente en las zonas y barrios más humildes, no es menos cierto que debido a la bajísima natalidad actual en los países receptores la inmigración se hace absolutamente necesaria y cada vez esa necesidad será mayor.
En este punto es donde la extrema derecha es más populista (y mentirosa), pues las soluciones que proponen no se las creen ni ellos (muros fronterizos de miles de kilómetros, expulsiones masivas de inmigrantes incluidos descendientes nacionalizados, etc.), y si en verdad se detuviera el flujo inmigracional estos países sufrirían un colapso de sus servicios públicos y privados, obras paradas, etc, pues muy a menudo los inmigrantes copan los trabajos más duros, peor pagados y que los "nacionales" no quieren (sin contar su importancia para el futuro sostenimiento del sistema de pensiones). Aceptar solo inmigrantes cualificados y con una alta capacidad de integración es una fantasía...
Por ello una de las principales "soluciones" que esas políticas ultras pretenden impulsar pasa por fomentar la natalidad de los habitantes "nativos", pero precisamente ahí es donde choca frontalmente con muchas ideas y costumbres modernas, progresistas y/o laicas; y por tanto tienden a demonizar a colectivos de feministas, no heterosexuales, proaborto, y hasta los que -según ellos- tienen mascotas en vez de hijos.
Quizás por esto este nuevo fascismo suele ir acompañado de remembranzas o afinidades religiosas.
¿A dónde y hasta dónde puede llevar al mundo estos cambios?
Personalmente no soy optimista con el futuro de esta nueva realidad, y más cuando las dos primeras potencias militares del mundo "reman" del mismo lado. La unión europea corre un importante riesgo de desunión (lo cual beneficia sobre todo al autócrata y anti-occidentalista de Putin), a Trump y a la mayoría de sus paisanos les importa muy poco lo que ocurra fuera de sus fronteras (lo que más le importa a Trump es lo que ocurra dentro de sus cuentas bancarias y cajas fuertes), China está a la expectativa y su mayor interés es poder seguir sumando dinero y negocio por todo el mundo, Latinoamérica está en desarrollo económico, político y social, y muchos países en esas latitudes aún no tienen democracias verdaderamente consolidadas (extrema izquierda y extrema derecha se alternan y la corrupción es la primera lacra), y Oriente medio sigue y seguirá siendo un polvorín durante siglos.
Supongo que cuando empieza una nueva era es imposible saber qué va a pasar y cómo va a evolucionar, Quizás cuando no estén los Trump, Putin, Netanyahu, etc, cambie algo, o quizás el mundo se convierta en un avispero de nacionalismos, neoliberalismo y se abandonen todas las iniciativas climáticas, progresistas, de ayuda a las clases sociales más desfavorecidas, a las naciones pobres, etc.
Pero en cualquier caso a medio/largo plazo todo dependerá de las nuevas y jóvenes generaciones, ¿de "la generación de las redes sociales"..? ufff.
(*) https://www.elmundo.es/internacional/2024/12/06/675331f8fdddff3d668b456f.html
Ayer mismo leí que un nuevo político ultranacionalista, pro-Putin, pro-Trump, de extrema derecha y "aupado" por una red social (en este caso la china tick tock) está muy cerca de presidir otro país europeo (Rumanía)*
Esto ya empieza a ser una moda (o mejor dicho, una plaga), y parece que marca el principio de una nueva era en el mundo. Ya muchas voces relevantes están hablando de una de las mayores crisis de la democracia a lo largo de su historia.
Resulta que personajes corruptos, mafiosos o "semi-mafiosos", populistas, a menudo negacionistas de realidades científicas, ultranacionalistas, ultraconservadores y/o con "efluvios" antisistema están arrasando en una gran cantidad de países.
Gobiernos dictatoriales con democracias, extremas derechas con supuestos comunismos... hacen un frente común y se apoyan mutuamente contra las políticas y los políticos moderad@s (por ejemplo la buena relación y simpatía entre Putin y Trump)
Si intentamos analizar las causas personalmente pienso que se combinan variadas y diferentes circunstancias para ello, por ejemplo:
- Una sucesión de crisis sociales y económicas mundiales (muy probablemente provocadas intencionadamente) donde la mayoría de la población se empobrece mientras los más ricos aumentan aún más sus riquezas, lo cual crea en las poblaciones un "antiglobalismo" y un gran desapego con los políticos "de toda la vida".
Aunque en realidad estos nuevos líderes populistas más que para mejorar el sistema, en este río revuelto sociopolítico y económico, buscan sacar su "premio de peces" , implantar ideologías ultraconservadoras, o ambas cosas. ... "Curiosamente" estos "justicieros" populistas habitualmente son millonarios. O sea, más que cambiar el sistema injusto pretenden implantar su "nuevo" y propio sistema para beneficiarse de él.
- El imparable auge de las redes sociales junto a una juventud educada en el consumismo, con muy poca cultura humanista e histórica, y que a menudo vislumbra un futuro económico peor que el de sus padres.
- Una política moderada tradicional que no atiende a las nuevas necesidades de la población mayoritaria, generalmente una clase media más empobrecida y que vive peor (encarecimiento de la vivienda, falta de seguridad, leyes demasiado blandas y excesivamente garantistas unido a una justicia lenta cuando no colapsada, aumentos de sueldos y pensiones por detrás de la inflación, sanidad pública en decadencia, etc.)
- Me merece especial atención el aspecto de la xenofobia de estas ultraderechas y nacionalismos, que junto a un importante auge de la inmigración desde el mundo más pobre y el descenso de la natalidad + crisis en los países más ricos, crea un caldo de cultivo ideal para estos movimientos radicales.
Y es que aun con los grises de esta cuestión, que los tiene, no hay que olvidar que el ser humano siempre tiende a buscar un culpable o cabeza de turco fácil -y que suele ser el más débil- en los momentos más adversos. Pero si bien es cierto que la inmigración ilegal y descontrolada a veces acaba trayendo importantes problemas de convivencia y delincuencia, especialmente en las zonas y barrios más humildes, no es menos cierto que debido a la bajísima natalidad actual en los países receptores la inmigración se hace absolutamente necesaria y cada vez esa necesidad será mayor.
En este punto es donde la extrema derecha es más populista (y mentirosa), pues las soluciones que proponen no se las creen ni ellos (muros fronterizos de miles de kilómetros, expulsiones masivas de inmigrantes incluidos descendientes nacionalizados, etc.), y si en verdad se detuviera el flujo inmigracional estos países sufrirían un colapso de sus servicios públicos y privados, obras paradas, etc, pues muy a menudo los inmigrantes copan los trabajos más duros, peor pagados y que los "nacionales" no quieren (sin contar su importancia para el futuro sostenimiento del sistema de pensiones). Aceptar solo inmigrantes cualificados y con una alta capacidad de integración es una fantasía...
Por ello una de las principales "soluciones" que esas políticas ultras pretenden impulsar pasa por fomentar la natalidad de los habitantes "nativos", pero precisamente ahí es donde choca frontalmente con muchas ideas y costumbres modernas, progresistas y/o laicas; y por tanto tienden a demonizar a colectivos de feministas, no heterosexuales, proaborto, y hasta los que -según ellos- tienen mascotas en vez de hijos.
Quizás por esto este nuevo fascismo suele ir acompañado de remembranzas o afinidades religiosas.
¿A dónde y hasta dónde puede llevar al mundo estos cambios?
Personalmente no soy optimista con el futuro de esta nueva realidad, y más cuando las dos primeras potencias militares del mundo "reman" del mismo lado. La unión europea corre un importante riesgo de desunión (lo cual beneficia sobre todo al autócrata y anti-occidentalista de Putin), a Trump y a la mayoría de sus paisanos les importa muy poco lo que ocurra fuera de sus fronteras (lo que más le importa a Trump es lo que ocurra dentro de sus cuentas bancarias y cajas fuertes), China está a la expectativa y su mayor interés es poder seguir sumando dinero y negocio por todo el mundo, Latinoamérica está en desarrollo económico, político y social, y muchos países en esas latitudes aún no tienen democracias verdaderamente consolidadas (extrema izquierda y extrema derecha se alternan y la corrupción es la primera lacra), y Oriente medio sigue y seguirá siendo un polvorín durante siglos.
Supongo que cuando empieza una nueva era es imposible saber qué va a pasar y cómo va a evolucionar, Quizás cuando no estén los Trump, Putin, Netanyahu, etc, cambie algo, o quizás el mundo se convierta en un avispero de nacionalismos, neoliberalismo y se abandonen todas las iniciativas climáticas, progresistas, de ayuda a las clases sociales más desfavorecidas, a las naciones pobres, etc.
Pero en cualquier caso a medio/largo plazo todo dependerá de las nuevas y jóvenes generaciones, ¿de "la generación de las redes sociales"..? ufff.
(*) https://www.elmundo.es/internacional/2024/12/06/675331f8fdddff3d668b456f.html
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