Hoy desperté inundado
del aroma dulce y grato
de tu piel descalza
que embriaga mis sentidos,
anulando mi conciencia
hasta despojarme el alma.
Es ahora magnetismo
que obliga a mis manos;
ya sonámbulas y mansas;
a recorrer sin miedo
y con sed de ansias,
los relieves de tu cuerpo.
Ya no necesito el canto
de tu voz que me desarma;
ni tus ojos de esmeraldas
que confiscan el azul
de los míos que te llaman.
No necesito tu sonrisa
que desluce el universo
para entender el misterio
que se anida en mis entrañas:
El perfume de tu piel revela
que si no estás, ¡Yo no existo!,
que sin tu amor, ¡No soy nada!
del aroma dulce y grato
de tu piel descalza
que embriaga mis sentidos,
anulando mi conciencia
hasta despojarme el alma.
Es ahora magnetismo
que obliga a mis manos;
ya sonámbulas y mansas;
a recorrer sin miedo
y con sed de ansias,
los relieves de tu cuerpo.
Ya no necesito el canto
de tu voz que me desarma;
ni tus ojos de esmeraldas
que confiscan el azul
de los míos que te llaman.
No necesito tu sonrisa
que desluce el universo
para entender el misterio
que se anida en mis entrañas:
El perfume de tu piel revela
que si no estás, ¡Yo no existo!,
que sin tu amor, ¡No soy nada!