Old Soul
Poeta adicto al portal
Una semana antes de que mi papá se fuera al cielo me regaló un perrito. A mi mamá no le gusta que lo coja en brazos y me lama la cara, dice que tiene “jémenes”, o algo así. Pero ella sí que lo puede tocar cuando vamos al veterinario, y allí lo tocan también. Y cuando viene ese señor que, desde que murió mi papá, duerme con mi mamá todas las noches. Porque mamá necesita que le hagan unos masajes, que la hacen gritar muy fuerte, o no puede dormir. Ese también lo toca. Pero a mí no me dejan tener al perrito ni un momentito si quiera. Y fue a mí a quien se lo regaló papá.
Por eso, hoy lo ahogaré en la pila de lavar, para que nadie más lo toque, y para que, en el cielo, le diga a mi papá que lo echo de menos.
Por eso, hoy lo ahogaré en la pila de lavar, para que nadie más lo toque, y para que, en el cielo, le diga a mi papá que lo echo de menos.
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