El retrete 5

musador

esperando...
Santuario de mis plegarias
al que acudo en la emergencia
con la inconfesable urgencia
de mis angustias primarias.

Caminando por la calle
te invoco a veces a gritos,
apurado por los ritos
que me exigen que te halle.

Recuerdo alguna letrina
con su zumbido de moscas
donde dejara sus roscas
también alguna vecina.

Un agujero en el tablado (*)
que puso la providencia
exigía mucha ciencia
para no darle a un costado.

Aliviada ya la tripa,
limpiando apenas su boca,
en una danza barroca
yo me alejo con mi pipa.

Si te he visto no me acuerdo
digo si veo llegar
con disimulo al lugar
una niña a paso lerdo.

Si los retretes hablaran
cuántas cosas contarían...
y las princesas sabrían
más de los que las amaran.

(*) La métrica de este verso parece incorrecta: el error surge de que yo pronuncio «aujero», con diptongo en «au».
 
Última edición:
Santuario de mis plegarias
al que acudo en la emergencia
con la inconfesable urgencia
de mis angustias primarias.

Caminando por la calle
te invoco a veces a gritos,
apurado por los ritos
que me exigen que te halle.

Recuerdo alguna letrina
con su zumbido de moscas
donde dejara sus roscas
también alguna vecina.

Un agujero en el tablado (*)
que puso la providencia
exigía mucha ciencia
para no darle a un costado.

Aliviada ya la tripa,
limpiando apenas su boca,
en una danza barroca
yo me alejo con mi pipa.

Si te he visto no me acuerdo
digo si veo llegar
con disimulo al lugar
una niña a paso lerdo.

Si los retretes hablaran
cuántas cosas contarían...
y las princesas sabrían
más de los que las amaran.

(*) La métrica de este verso parece incorrecta: el error surge de que yo pronuncio «aujero», con diptongo en «au».
Más que angustias son necesidades, aunque en más de un apuro nos hemos visto; y entonces sí que son angustias, je je, como bien dices en estas redondillas... Y, ¡por los dioses!, cuántos retretes hay en el mundo que no cumplen con las normativas sanitarias. Como en casa nada.
Lo de las licencias siempre debe ser una opción personal, y la pronunciación nuestra propia manera de poner hasta música a las palabras. Aquí también se suele pronunciar "aujero", y así lo hubiese escrito yo, entre comillas... Cuestión, simplemente, de preferencias.
Recuerdo el agujero en el tablado, en el "comú" (que así se llamaba en Valencia) que solía instalarse en la esquina más alejada del patio y que eran tres paredes, una puerta, un banco con agujero y tapa y una fosa a donde iban a parar los escrementos que una vez al año recogían los arrieros mezclándolos con paja... y pagaban por ello.
Ay, si los retretes hablaran...
Un abrazo.
Me gustó. No será un tema poético el retrete, pero da mucho de sí... y el humor que no nos falte.
 
Me parecen perfectas tus redondillas para el caso que nos trae, en nuestra isla decimos agujero, cuántas historias contarían estos agujeros si pudiesen hablar. Respecto a la última redondilla, creo que esta bien tal cual, pero...
Me he reído imaginando las escenas que cuentas, que además de humor, seguro que están basadas en hechos reales.
Recuerdo haber visto en alguna película de los nazis, como los niños, aterrorizados,se escondían ahí, cuántas situaciones de pánico habrán presenciado esos agujeros.
Un abrazo.
Isabel
 
Última edición:
Más que angustias son necesidades, aunque en más de un apuro nos hemos visto; y entonces sí que son angustias, je je, como bien dices en estas redondillas... Y, ¡por los dioses!, cuántos retretes hay en el mundo que no cumplen con las normativas sanitarias. Como en casa nada.
Lo de las licencias siempre debe ser una opción personal, y la pronunciación nuestra propia manera de poner hasta música a las palabras. Aquí también se suele pronunciar "aujero", y así lo hubiese escrito yo, entre comillas... Cuestión, simplemente, de preferencias.
Recuerdo el agujero en el tablado, en el "comú" (que así se llamaba en Valencia) que solía instalarse en la esquina más alejada del patio y que eran tres paredes, una puerta, un banco con agujero y tapa y una fosa a donde iban a parar los escrementos que una vez al año recogían los arrieros mezclándolos con paja... y pagaban por ello.
Ay, si los retretes hablaran...
Un abrazo.
Me gustó. No será un tema poético el retrete, pero da mucho de sí... y el humor que no nos falte.
La verdad es que el tema se presta para invocar el espíritu de Quevedo y honrar la tradición satírica de nuestra poesía; sé que no lo he logrado, cuestión de estado de ánimo, quizás, o de chispa. Un hallazgo, sin embargo, me parece la rima de «moscas» con «roscas».

Gracias y abrazo
Jorge
 
jjj muy bueno, me gusto mucho el tono socarrón y el primer verso, el tema está difícil pero lo atacaste muy bien, Saludos Amigo Poeta.
 
Santuario de mis plegarias
al que acudo en la emergencia
con la inconfesable urgencia
de mis angustias primarias.

Caminando por la calle
te invoco a veces a gritos,
apurado por los ritos
que me exigen que te halle.

Recuerdo alguna letrina
con su zumbido de moscas
donde dejara sus roscas
también alguna vecina.

Un agujero en el tablado (*)
que puso la providencia
exigía mucha ciencia
para no darle a un costado.

Aliviada ya la tripa,
limpiando apenas su boca,
en una danza barroca
yo me alejo con mi pipa.

Si te he visto no me acuerdo
digo si veo llegar
con disimulo al lugar
una niña a paso lerdo.

Si los retretes hablaran
cuántas cosas contarían...
y las princesas sabrían
más de los que las amaran.

(*) La métrica de este verso parece incorrecta: el error surge de que yo pronuncio «aujero», con diptongo en «au».

Jajajaja… he tenido que reír con tu poema querido Jorge un humor fino el tuyo para describir ciertas urgencias.
Me alegro pasar por tus letras y sonreír contigo
Estamos en ferias y los preparativos familiares me han impedido pasar antes por aquí
Un abrazo querido amigo


Carmen
 

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