¡200
likes y otros tantos
me encorazona! Caramba, y yo que me sentí realizado ahora que descargué el pdf de mis temas y me enteré de que el más popular alcanzó 22 pulgares arriba. Ahora, qué bajón... ¡Nah!
Considero que a la mayoría nos queda claro que foros como este están abiertos a cualquiera que desee (y pueda) echar sus versos al aire. Quienes pertenecemos a estas comunidades aceptamos esa pluralidad donde se supone que todas las voces tienen cabida, incluyendo aquellas que no atienden los estándares formales de la lengua por las diversas condiciones sociolectivas que definen a cada usuario de nuestro idioma. Vaya, las desigualdades sistémicas de toda la vida. Más evidente es que el dominio de la gramática normativa no implica ni por asomo lograr lo que por un mínimo consenso podríamos llamar
un buen poema, porque no es una simple relación causal. Que si lo fuera, uff.
Sin embargo, amigo Ramón, desde ese paréntesis en el título de tu texto nos adviertes que tu poema no va de un rancio imperativo de la RAE, sino de señalar desde la ironía y el humor la total falta de autocrítica de personajes como el que esbozas, tan apuntalados por los deditos arriba de la cultura
kitsch, aunque dudo que existan
influencers dedicados a la poesía, ¿o sí?
Recuerdo que cuando entré a Mundo Poesía me hacía bilis el toparme no solo con textos mal redactados, sino en formatos de colores chillones, o acompañados de imágenes o videos que funcionaban como anclaje emocional, o qué tal los insufribles encabezados del tipo
"¡¡¿¿Tu Me Abandonastes!!!???...", y así, hasta que me dije: Tranqui, güey, aquí no es la oficina de corrección de estilo de una editorial, y eso debe ser bueno para contrastar lo que es aguja de lo que es paja. Desde entonces todo ha sido felicidad, o casi.
Ahora toca adaptarse a foros gestionados por robots omnipresentes; para algunos será de lo más natural, mientras que para otros significará aprender a coexistir con los compañeros que emplean la IA para recibir un laudatorio y decidir si esto demerita –o no– a quienes dedicamos tiempo, juicio y sensibilidad para leer y comentar; y no faltaremos quienes confundamos nuestras neurosis con otro fin del mundo.
Gracias por abrir esta puerta, y perdón por meterme hasta la cocina como Pedro por su casa, literal. Van mis respetos y abrazos hasta allá.