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El septiembre de mis lágrimas.

Darío Nervo

Poeta que considera el portal su segunda casa
El septiembre de mis lágrimas





20081211074818-ilustracion-lluvia-paraguas-agua-mujer-hombre-1-.jpg





En memoria de mi hermano menor, quien se encontró
con la muerte la noche más fría y más lluviosa
de septiembre.​







Atado a mis penumbras

bajo el ala oscura del misterio,
escucho un gran rumor resquebrajarse en las alturas:
Un trueno que puebla mis silencios,
un relámpago que atraviesa por lo incierto de mis ojos
alumbrando en mi semblante subyugado
el paisaje derruido por tu aciago.


Descienden afiladas las gotas del invierno
cual flechas impulsadas por los brazos del cielo
con ímpetu que arras donde va
como un ejército dispuesto a la batalla.


Llueve por tu ausencia,
por que tú te has ido,
porque estoy aquí;


llueven escombros,
parajes angostos de olvido,
derrotas, naufragios, crepúsculos,
los metales de septiembre abatido,
las ruinas entrañables de la noche
derribadas
por el soplo tenaz de este aguacero;


cae sobre mi conciencia
y se hunde como piedra en un río,
como puñal vengativo en el costado enemigo.


¡Cómo duele estar vacío bajo el líquido murmullo!
¡Cómo duele saber que esto es cierto!


Los perros del recuerdo
ladran y ladran por tu ausencia,
y rompen con fiereza sus cadenas,
corriendo tras los miembros decadentes de mi martirio.


Lucho solitario ante los embates
de ésta tormenta que pellizca el alma
e impele con su aliento el desespero,
avasallando nuestra infancia,
limando mis sentidos,
royendo hasta los huesos de mi angustia,
anegando de lágrimas
trechos y senderos de tristeza
que entre cardos y entre espinos
dejaste en tu partida.


Voy y vuelvo a tus memorias
y regreso vacío,
con las páginas de una historia irrepetible,
con la imagen pura de tu abrazo
y el perfume sepultado de tu adiós.


Llueve, llueve, llueve,
y tus heridas laceran mi costado,
que frías como un metal abandonado por la nieve
han pasmado la visiones que me asaltan.


Diviso un cerrado horizonte
entre mi cuerpo derrotado
y tu corazón clavado a la distancia,
y en ése crepuscular resquicio
no caben despedidas,
ni un adiós ni un hasta luego,
sino más bien el comienzo de una nueva aurora
la cual espero y aguardo en el imposible nocturno.


El paladar de tu sepulcro
no probará la hiel de mi llanto,
ni la flaca endecha de mi encono,
porque ése es mi legado; así sera.


Jugare con tus manos pequeño
(porque soy pequeño como tú)
como cuando éramos niños
con juegos y saltos
en algún rincón escondido de mi corazón
donde septiembre no podrá mojarnos
nunca más...




 
Cuanto siento lo de tu hermanito mi querido amigo.
Ahora es un ángel que danza en la boveda infinita.
Preciosos y tristes versos. Felicitaciones por tu bello estilo. Besos con cariño.
 
Bellos versos plasmado esos recuerdos atesorados en lo profundo de su corazon y que no pereceran jamas. Saludos chamaco
Darío Nervo;4077192 dijo:
El septiembre de mis lágrimas





20081211074818-ilustracion-lluvia-paraguas-agua-mujer-hombre-1-.jpg






En memoria de mi hermano menor, quien se encontró
con la muerte la noche más fría y más lluviosa
de septiembre.​









Atado a mis penumbras

bajo el ala oscura del misterio,
escucho un gran rumor resquebrajarse en las alturas:
Un trueno que puebla mis silencios,
un relámpago que atraviesa por lo incierto de mis ojos
alumbrando en mi semblante subyugado
el paisaje derruido por tu aciago.


Descienden afiladas las gotas del invierno
cual flechas impulsadas por los brazos del cielo
con ímpetu que arras donde va
como un ejército dispuesto a la batalla.


Llueve por tu ausencia,
por que tú te has ido,
porque estoy aquí;


llueven escombros,
parajes angostos de olvido,
derrotas, naufragios, crepúsculos,
los metales de septiembre abatido,
las ruinas entrañables de la noche
derribadas
por el soplo tenaz de este aguacero;


cae sobre mi conciencia
y se hunde como piedra en un río,
como puñal vengativo en el costado enemigo.


¡Cómo duele estar vacío bajo el líquido murmullo!
¡Cómo duele saber que esto es cierto!


Los perros del recuerdo
ladran y ladran por tu ausencia,
y rompen con fiereza sus cadenas,
corriendo tras los miembros decadentes de mi martirio.


Lucho solitario ante los embates
de ésta tormenta que pellizca el alma
e impele con su aliento el desespero,
avasallando nuestra infancia,
limando mis sentidos,
royendo hasta los huesos de mi angustia,
anegando de lágrimas
trechos y senderos de tristeza
que entre cardos y entre espinos
dejaste en tu partida.


Voy y vuelvo a tus memorias
y regreso vacío,
con las páginas de una historia irrepetible,
con la imagen pura de tu abrazo
y el perfume sepultado de tu adiós.


Llueve, llueve, llueve,
y tus heridas laceran mi costado,
que frías como un metal abandonado por la nieve
han pasmado la visiones que me asaltan.


Diviso un cerrado horizonte
entre mi cuerpo derrotado
y tu corazón clavado a la distancia,
y en ése crepuscular resquicio
no caben despedidas,
ni un adiós ni un hasta luego,
sino más bien el comienzo de una nueva aurora
la cual espero y aguardo en el imposible nocturno.


El paladar de tu sepulcro
no probará la hiel de mi llanto,
ni la flaca endecha de mi encono,
porque ése es mi legado; así sera.


Jugare con tus manos pequeño
(porque soy pequeño como tú)
como cuando éramos niños
con juegos y saltos
en algún rincón escondido de mi corazón
donde septiembre no podrá mojarnos
nunca más...





 
Darío Nervo;4077192 dijo:
El septiembre de mis lágrimas





20081211074818-ilustracion-lluvia-paraguas-agua-mujer-hombre-1-.jpg





En memoria de mi hermano menor, quien se encontró
con la muerte la noche más fría y más lluviosa
de septiembre.​







Atado a mis penumbras

bajo el ala oscura del misterio,
escucho un gran rumor resquebrajarse en las alturas:
Un trueno que puebla mis silencios,
un relámpago que atraviesa por lo incierto de mis ojos
alumbrando en mi semblante subyugado
el paisaje derruido por tu aciago.


Descienden afiladas las gotas del invierno
cual flechas impulsadas por los brazos del cielo
con ímpetu que arras donde va
como un ejército dispuesto a la batalla.


Llueve por tu ausencia,
por que tú te has ido,
porque estoy aquí;


llueven escombros,
parajes angostos de olvido,
derrotas, naufragios, crepúsculos,
los metales de septiembre abatido,
las ruinas entrañables de la noche
derribadas
por el soplo tenaz de este aguacero;


cae sobre mi conciencia
y se hunde como piedra en un río,
como puñal vengativo en el costado enemigo.


¡Cómo duele estar vacío bajo el líquido murmullo!
¡Cómo duele saber que esto es cierto!


Los perros del recuerdo
ladran y ladran por tu ausencia,
y rompen con fiereza sus cadenas,
corriendo tras los miembros decadentes de mi martirio.


Lucho solitario ante los embates
de ésta tormenta que pellizca el alma
e impele con su aliento el desespero,
avasallando nuestra infancia,
limando mis sentidos,
royendo hasta los huesos de mi angustia,
anegando de lágrimas
trechos y senderos de tristeza
que entre cardos y entre espinos
dejaste en tu partida.


Voy y vuelvo a tus memorias
y regreso vacío,
con las páginas de una historia irrepetible,
con la imagen pura de tu abrazo
y el perfume sepultado de tu adiós.


Llueve, llueve, llueve,
y tus heridas laceran mi costado,
que frías como un metal abandonado por la nieve
han pasmado la visiones que me asaltan.


Diviso un cerrado horizonte
entre mi cuerpo derrotado
y tu corazón clavado a la distancia,
y en ése crepuscular resquicio
no caben despedidas,
ni un adiós ni un hasta luego,
sino más bien el comienzo de una nueva aurora
la cual espero y aguardo en el imposible nocturno.


El paladar de tu sepulcro
no probará la hiel de mi llanto,
ni la flaca endecha de mi encono,
porque ése es mi legado; así sera.


Jugare con tus manos pequeño
(porque soy pequeño como tú)
como cuando éramos niños
con juegos y saltos
en algún rincón escondido de mi corazón
donde septiembre no podrá mojarnos
nunca más...







Darío
Esta poesía me ha estremecido de los pies a la cabeza
lo siento, lo siento desde el alma que hayas perdido a tu hermano...
ya ese septiembre no podrá mojarlos nunca más...
Un abrazo con todo mi cariño.
Ana
 
Ah
sentí hielo frío…no acostumbro leer cosas así…pero cuando un pedacito de vuestras vidas se nos va….como dicen por ahí…nos arrebatan…por azares del destino.
…..
Ahí las noches
son eternas en hielo…sensaciones que atrapan…y nadie logra encontrar una respuesta.
…
Nadie y nadie encuentran las palabras precisas
para calmar un dolor…que hace apretar el corazón...
Ese ángel siempre estará en tu corazón…es una estrella que iluminara tus sueños.
….
Saludos para ti
 
Que pena poeta, se siento el dolor, la melancolia que su ausencia
dejó.
Mil estrellas y mis bendiciones !!
 
Muy sentido poema, amigo estimado, que nació de tu alma al perder tu hermana... Perder no, porque siempre estará en tu corazón. Muchos abrazos.


Llueve por tu ausencia,
por que tú te has ido,
porque estoy aquí;


llueven escombros,
parajes angostos de olvido,
derrotas, naufragios, crepúsculos,
los metales de septiembre abatido,
las ruinas entrañables de la noche
derribadas
por el soplo tenaz de este aguacero;

 
Hay pérdidas que duelen como si nos arrancaran un pedacito del alma.. aunque sabemos que siempre formarán parte de nosotros. Me ha emocionado este poema. Un abrazo, amigo.
 
El leerte y ponerme en posición de que esto me sucediera
me encoje el corazón, me hace sentir intensamente tu poema
creo q has hecho un gran poema.
Saludos y besos.
 

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