TARDE GRIS
Poeta que considera el portal su segunda casa
El silencio que mira
En bruma convertí mis sentimientos
acariciando tu faz con arrullos y mimos,
manos de fuego entre algodones tiernos
tras el beso de tus labios en los míos presos.
Docenas de caricias en las noches sin prisas
al amparo de la luna y el silencio que mira,
un alma venida de dos fusionadas, rendidas,
tras manantiales de deseos en las horas tibias.
Callados los instantes donde somos uno
se apresuran a marcharse en el momento fiel,
allí donde agotados respiramos juntos,
la entrega de otro aliento, en nuestra agitada piel.
Blanca N. García González
TARDE GRIS
En bruma convertí mis sentimientos
acariciando tu faz con arrullos y mimos,
manos de fuego entre algodones tiernos
tras el beso de tus labios en los míos presos.
Docenas de caricias en las noches sin prisas
al amparo de la luna y el silencio que mira,
un alma venida de dos fusionadas, rendidas,
tras manantiales de deseos en las horas tibias.
Callados los instantes donde somos uno
se apresuran a marcharse en el momento fiel,
allí donde agotados respiramos juntos,
la entrega de otro aliento, en nuestra agitada piel.
Blanca N. García González
TARDE GRIS