Daniel Padilla
Poeta recién llegado
Gélida y suntuosa aquella noche era,
de espesísima niebla casi opaca.
Gran perdición como mar en resaca,
otoñal suspiro, ruina sincera.
Ecos de aullidos abundan afuera,
cazador ansioso por llenar saca
con su fusil al enemigo ataca
si cedro centenario pronto muera.
Furtivo y solitario, solo llora,
famélico entre zarzas y rastrojos
sobre piensa en la colorida flora.
Extendida y extenuada en sus concejos,
aquellos en los que su amada mora
solo hoy día resisten cuatro viejos.
de espesísima niebla casi opaca.
Gran perdición como mar en resaca,
otoñal suspiro, ruina sincera.
Ecos de aullidos abundan afuera,
cazador ansioso por llenar saca
con su fusil al enemigo ataca
si cedro centenario pronto muera.
Furtivo y solitario, solo llora,
famélico entre zarzas y rastrojos
sobre piensa en la colorida flora.
Extendida y extenuada en sus concejos,
aquellos en los que su amada mora
solo hoy día resisten cuatro viejos.
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