El tiempo de la lluvia amante

penabad57

Poeta veterano en el portal
Nos acostumbramos al fuste que llora,
a la constancia del beso en las pestañas,
al rocío simple de las gotas
sobre la piel hospitalaria.

Y es que eran los meses del sonido del agua,
la raíz virgen en los pétalos
que beben de la ternura del lirio,
el acento suave de la música transparente
en los ríos que estallan.

Acurrucados bajo el paraguas de la intimidad,
susurramos palabras sin voz
mientras calla la noche
y cuerpos que huyen
dejan un rastro de olvido en las losas húmedas,
en el resplandor de las huellas varadas
que nadie reconocerá más allá de la herida.

Otra vez la canción de las calles taciturna,
ni los brazos abiertos a la luz
ni los caminos que el calor siembra
cuando agosto es un sol varado
y nadie se pregunta por los soportales,
sus arcos, su blanda inquietud de rumores
y pájaros que vuelan bajo el mar de las nubes,
singular el plumaje de una ráfaga de lluvia en sus picos álgidos
que golpean los charcos de mi nostalgia
como un gong en las entrañas
de la última gabardina derrotada por el gris
del canto y de la noche.
 
Última edición:
Nos acostumbramos al fuste que llora,
a la constancia del beso en las pestañas,
al rocío simple de las gotas
sobre la piel hospitalaria.

Y es que eran los meses del sonido del agua,
la raíz virgen en los pétalos
que beben de la ternura del lirio,
el acento suave de la música transparente
en los ríos que estallan.

Acurrucados bajo el paraguas de la intimidad,
susurramos palabras sin voz
mientras calla la noche
y cuerpos que huyen
dejan un rastro de olvido en las losas húmedas,
en el resplandor de las huellas varadas
que nadie reconocerá más allá de la herida.

Otra vez la canción de las calles taciturna,
ni los brazos abiertos a la luz
ni los caminos que el calor siembra
cuando agosto es un sol varado
y nadie se pregunta por los soportales,
sus arcos, su blanda inquietud de rumores
y pájaros que vuelan bajo el mar de las nubes,
singular el plumaje de una ráfaga de lluvia en sus picos álgidos
que golpean los charcos de mi nostalgia
como un gong en las entrañas
de la última gabardina derrotada por el gris
del canto y de la noche.
Muy bello, como siempre sensibles y sugerentes imágenes al servicio de tu hermosa y certera escritura amigo penabad. Un abrazo. Paco.
 
Nos acostumbramos al fuste que llora,
a la constancia del beso en las pestañas,
al rocío simple de las gotas
sobre la piel hospitalaria.

Y es que eran los meses del sonido del agua,
la raíz virgen en los pétalos
que beben de la ternura del lirio,
el acento suave de la música transparente
en los ríos que estallan.

Acurrucados bajo el paraguas de la intimidad,
susurramos palabras sin voz
mientras calla la noche
y cuerpos que huyen
dejan un rastro de olvido en las losas húmedas,
en el resplandor de las huellas varadas
que nadie reconocerá más allá de la herida.

Otra vez la canción de las calles taciturna,
ni los brazos abiertos a la luz
ni los caminos que el calor siembra
cuando agosto es un sol varado
y nadie se pregunta por los soportales,
sus arcos, su blanda inquietud de rumores
y pájaros que vuelan bajo el mar de las nubes,
singular el plumaje de una ráfaga de lluvia en sus picos álgidos
que golpean los charcos de mi nostalgia
como un gong en las entrañas
de la última gabardina derrotada por el gris
del canto y de la noche.
Muy bello, como siempre sensibles y sugerentes imágenes al servicio de tu hermosa y certera escritura amigo penabad. Un abrazo. Paco.
 
Acurrucados bajo el paraguas de la intimidad,
susurramos palabras sin voz
mientras calla la noche
y cuerpos que huyen
dejan un rastro de olvido en las losas húmedas,
en el resplandor de las huellas varadas
que nadie reconocerá más allá de su herida.

Hermoso y romántico poema de amor, propio de la idílica mirada de un hombre enamorado, que describe con gran brío lo que ha visto y sentido.
 
Nos acostumbramos al fuste que llora,
a la constancia del beso en las pestañas,
al rocío simple de las gotas
sobre la piel hospitalaria.

Y es que eran los meses del sonido del agua,
la raíz virgen en los pétalos
que beben de la ternura del lirio,
el acento suave de la música transparente
en los ríos que estallan.

Acurrucados bajo el paraguas de la intimidad,
susurramos palabras sin voz
mientras calla la noche
y cuerpos que huyen
dejan un rastro de olvido en las losas húmedas,
en el resplandor de las huellas varadas
que nadie reconocerá más allá de la herida.

Otra vez la canción de las calles taciturna,
ni los brazos abiertos a la luz
ni los caminos que el calor siembra
cuando agosto es un sol varado
y nadie se pregunta por los soportales,
sus arcos, su blanda inquietud de rumores
y pájaros que vuelan bajo el mar de las nubes,
singular el plumaje de una ráfaga de lluvia en sus picos álgidos
que golpean los charcos de mi nostalgia
como un gong en las entrañas
de la última gabardina derrotada por el gris
del canto y de la noche.
Un canto que suena a expensas de la nostalgia, siempre grato leerte
 
Acurrucados bajo el paraguas de la intimidad,
susurramos palabras sin voz
mientras calla la noche
y cuerpos que huyen
dejan un rastro de olvido en las losas húmedas,
en el resplandor de las huellas varadas
que nadie reconocerá más allá de su herida.

Hermoso y romántico poema de amor, propio de la idílica mirada de un hombre enamorado, que describe con gran brío lo que ha visto y sentido.
Gracias, amiga, por el detalle de leerme y comentar. Un abrazo.
 
Nos acostumbramos al fuste que llora,
a la constancia del beso en las pestañas,
al rocío simple de las gotas
sobre la piel hospitalaria.

Y es que eran los meses del sonido del agua,
la raíz virgen en los pétalos
que beben de la ternura del lirio,
el acento suave de la música transparente
en los ríos que estallan.

Acurrucados bajo el paraguas de la intimidad,
susurramos palabras sin voz
mientras calla la noche
y cuerpos que huyen
dejan un rastro de olvido en las losas húmedas,
en el resplandor de las huellas varadas
que nadie reconocerá más allá de la herida.

Otra vez la canción de las calles taciturna,
ni los brazos abiertos a la luz
ni los caminos que el calor siembra
cuando agosto es un sol varado
y nadie se pregunta por los soportales,
sus arcos, su blanda inquietud de rumores
y pájaros que vuelan bajo el mar de las nubes,
singular el plumaje de una ráfaga de lluvia en sus picos álgidos
que golpean los charcos de mi nostalgia
como un gong en las entrañas
de la última gabardina derrotada por el gris
del canto y de la noche.
Recorridos que vandesgranando esencias pasadas, el
rastro de los olvidos en ese fuego sagrado donde el
recuerdo se mece..., eran susurros, ternura y sobre
todo rafagas conjugadas en melancolia. felicidades.
excelente. saludos de luzyabsenta
 
Agradezco la lectura y el comentario que me dejas. Un abrazo.

GRacias amigo por la amable respuesta a mi comentario
sobre tus versos. un saludo y queriendro apreciar mejor
tus significados amorosos, me invito a repasarlo en lectura
mas detenida. amablemente luzyabsenta
 
Nos acostumbramos al fuste que llora,
a la constancia del beso en las pestañas,
al rocío simple de las gotas
sobre la piel hospitalaria.

Y es que eran los meses del sonido del agua,
la raíz virgen en los pétalos
que beben de la ternura del lirio,
el acento suave de la música transparente
en los ríos que estallan.

Acurrucados bajo el paraguas de la intimidad,
susurramos palabras sin voz
mientras calla la noche
y cuerpos que huyen
dejan un rastro de olvido en las losas húmedas,
en el resplandor de las huellas varadas
que nadie reconocerá más allá de la herida.

Otra vez la canción de las calles taciturna,
ni los brazos abiertos a la luz
ni los caminos que el calor siembra
cuando agosto es un sol varado
y nadie se pregunta por los soportales,
sus arcos, su blanda inquietud de rumores
y pájaros que vuelan bajo el mar de las nubes,
singular el plumaje de una ráfaga de lluvia en sus picos álgidos
que golpean los charcos de mi nostalgia
como un gong en las entrañas
de la última gabardina derrotada por el gris
del canto y de la noche.
Un hermoso poema..algo antiguo porque aún yo no llegaba aquí, pero me ha gustado mucho. Grato leerte una vez más...un abrazo navideño
 

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