Maria Teresa Fuenmayor T.
Poeta recién llegado
** * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * * *
*
** **-Quisiera que el tiempo se detuviera para no tener qué separarme más de ti
**** Por primera vez ese sentimiento de angustia y de rebeldía ante el destino se convirtió en palabras formuladas al oído del hombre suyo que era a su vez el hombre ajeno. Como todos *los sábados se habían encontrado en un discreto motel y ahora regresaban en Metro cada uno a su hogar, cada uno a su responsabilidad, cada uno a su vida.
*** **-Estación Caño Amarillo
******** Los dedos del hombre se internaron en su cabello en una caricia suave, simple, triste.
********** Se sobresaltó* un poco y luego sonrío ante el error del conductor anunciando una estación *que ya había quedado atrás. Iban llegando a Capitolio, el sitio donde cada quien retomaría *su propia vida hasta el siguiente sábado a la misma hora en el mismo motel. Las puertas se *abrieron y vio con estupor, en un vívido deja vú la estación casi siempre solitaria de Caño Amarillo. Miró a Gerson con extrañeza y él le devolvió una mirada tranquila, serena, nimbada sin embargo, de ese halo de nostalgia y tristeza que le caracterizaba todos los sábados a esa hora en esa misma estación.
********* Con cautela preguntó: -¿Cuál es la próxima parada?
********* Gerson sonrió ¡Siempre tan despistada! Capitolio.
********* Los dedos del hombre se internaron en su cabello en una caricia suave, simple, triste. El tren arrancó *y atrás dejaron ahora sí- Caño Amarillo. Recostó su cabeza en el hombro de Gerson, *sintiendo su calor y disfrutando su olor.
******** -Estación Caño Amarillo
** Los dedos de Gerson se internaban en su cabello en una caricia suave, *simple, triste.
****** Ya no podía ser distracción, ya no podía ser confusión pequeñas gotitas de sudor* perlaron su frente mientras un escalofrío recorría su columna vertebral.
***** Miró su reloj que continuaba marcando las 5:35 p.m. desde no sabía cuando. Tres* minutos después las palabras Estación Caño Amarillo precedieron a la apertura de puertas del tren mientras los dedos de Gerson se internaban en su cabello en una caricia suave, simple, triste. El tren arrancó.
*
** **-Quisiera que el tiempo se detuviera para no tener qué separarme más de ti
**** Por primera vez ese sentimiento de angustia y de rebeldía ante el destino se convirtió en palabras formuladas al oído del hombre suyo que era a su vez el hombre ajeno. Como todos *los sábados se habían encontrado en un discreto motel y ahora regresaban en Metro cada uno a su hogar, cada uno a su responsabilidad, cada uno a su vida.
*** **-Estación Caño Amarillo
******** Los dedos del hombre se internaron en su cabello en una caricia suave, simple, triste.
********** Se sobresaltó* un poco y luego sonrío ante el error del conductor anunciando una estación *que ya había quedado atrás. Iban llegando a Capitolio, el sitio donde cada quien retomaría *su propia vida hasta el siguiente sábado a la misma hora en el mismo motel. Las puertas se *abrieron y vio con estupor, en un vívido deja vú la estación casi siempre solitaria de Caño Amarillo. Miró a Gerson con extrañeza y él le devolvió una mirada tranquila, serena, nimbada sin embargo, de ese halo de nostalgia y tristeza que le caracterizaba todos los sábados a esa hora en esa misma estación.
********* Con cautela preguntó: -¿Cuál es la próxima parada?
********* Gerson sonrió ¡Siempre tan despistada! Capitolio.
********* Los dedos del hombre se internaron en su cabello en una caricia suave, simple, triste. El tren arrancó *y atrás dejaron ahora sí- Caño Amarillo. Recostó su cabeza en el hombro de Gerson, *sintiendo su calor y disfrutando su olor.
******** -Estación Caño Amarillo
** Los dedos de Gerson se internaban en su cabello en una caricia suave, *simple, triste.
****** Ya no podía ser distracción, ya no podía ser confusión pequeñas gotitas de sudor* perlaron su frente mientras un escalofrío recorría su columna vertebral.
***** Miró su reloj que continuaba marcando las 5:35 p.m. desde no sabía cuando. Tres* minutos después las palabras Estación Caño Amarillo precedieron a la apertura de puertas del tren mientras los dedos de Gerson se internaban en su cabello en una caricia suave, simple, triste. El tren arrancó.