El Tiempo juega, los hombres sufren y sonríen.

Fco Sanchez Pizarro

Poeta recién llegado
Que desesperante se volvió aquel cigarro, convertido en cronómetro, en juez del tiempo, impulsando las manecillas de sus destinos cada vez mas rápido hacia su final, y no hubo intentos, cual besos o caricias, que pudiesen detener tal congoja, tal sufrimiento remojado en lágrimas espasmosas.

Ya al final, cuando la esperanza ya no era ni eso, cuando los dedos se desentrelazaron, cuando la piel ya ni ardía, hubo un momento, un instante en el que el cigarrillo aumentó su llama final en un golpe y el tiempo se detuvo; El sonido alrededor se apagó, el viento dejó de correr, y lo único que pareció mantenerse con vida fueron sus dos grandes ojos, y ahí fue, en ese golpe de adrenalina acrónica, que supo que jamás los olvidaría, así que por tanto algo sonreía, mientras la ceniza al suelo para siempre caía.

Pero si, después de todo, sonreía.
 

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