Giovanni Pietri
Director Grafismo e Ilustración Eco y Latido
El tiempo
Ya ha pasado tiempo
desde aquellos días
alucinados
que compartimos en tu piso
yo pintando,
tú sirviendo café de frasco;
días en que mi mente te veía hermosa
mujer universal
y único principio de mis alegrías.
Aquellos días negros
en que mi maldito corazón
te esperaba al caer el sol
o cuando amaneciera
y donde tu aliento a trigo
era mi único anhelo…
cuanta puta poesía escribí para ti
aquellas horas.
Ya ha pasado tiempo
desde aquellos grises días
en que te largaste sin decir palabra,
sin explicaciones,
sin anestesia,
aquellos abortados días,
enloquecidos
como bandadas de buitres en mi mente
que picoteaban el cuerpo
antes de que haya muerto,
de esos días en que me abandonaste
en el borde de la niebla
de esta infernal ciudad
de los bocinazos y las sirenas,
con una carga de desengaño,
ataúd de plomo…
en el descubrimiento paralizador
de cada síntoma de la depresión
que tuve que tragarme
bocado a bocado,
masticando cada dolor aprendido
con lacerante lentitud
hasta hacer de mí mismo un maestro
de la tristeza y la luz.
Ya ha pasado tiempo
desde aquellas horas
en que te hablaba
desde mi corazón
con bellas hiladas de palabras
y poesía quieta,
cuando descubrí que en realidad
tu aliento no olía a trigo
sino a vinagre
y que tus bellos ojos
no eran más que oscuras sentinas
y tus caderas
un absurdo espejismo de belleza.
Ya ha pasado tiempo
desde aquellos benditos días
que dieron cabida a mi libertad,
desde que decidiste irte a la mierda
tú sola!.
Ya ha pasado tiempo
desde aquellos días
alucinados
que compartimos en tu piso
yo pintando,
tú sirviendo café de frasco;
días en que mi mente te veía hermosa
mujer universal
y único principio de mis alegrías.
Aquellos días negros
en que mi maldito corazón
te esperaba al caer el sol
o cuando amaneciera
y donde tu aliento a trigo
era mi único anhelo…
cuanta puta poesía escribí para ti
aquellas horas.
Ya ha pasado tiempo
desde aquellos grises días
en que te largaste sin decir palabra,
sin explicaciones,
sin anestesia,
aquellos abortados días,
enloquecidos
como bandadas de buitres en mi mente
que picoteaban el cuerpo
antes de que haya muerto,
de esos días en que me abandonaste
en el borde de la niebla
de esta infernal ciudad
de los bocinazos y las sirenas,
con una carga de desengaño,
ataúd de plomo…
en el descubrimiento paralizador
de cada síntoma de la depresión
que tuve que tragarme
bocado a bocado,
masticando cada dolor aprendido
con lacerante lentitud
hasta hacer de mí mismo un maestro
de la tristeza y la luz.
Ya ha pasado tiempo
desde aquellas horas
en que te hablaba
desde mi corazón
con bellas hiladas de palabras
y poesía quieta,
cuando descubrí que en realidad
tu aliento no olía a trigo
sino a vinagre
y que tus bellos ojos
no eran más que oscuras sentinas
y tus caderas
un absurdo espejismo de belleza.
Ya ha pasado tiempo
desde aquellos benditos días
que dieron cabida a mi libertad,
desde que decidiste irte a la mierda
tú sola!.
Última edición: