El tiempo no pasa, pasamos nosotros,
igual que la luna recorre los cielos,
vamos transitando y no conocemos
la meta final dónde llegaremos.
Nacemos un día no hay equipaje,
tan solo el instante que presta el sendero;
andamos buscando respuestas al viento
y el viento responde con otros silencios.
Se marchan las horas igual que las hojas
que arrastra el otoño por viejos senderos;
mas queda el aroma de cuanto vivimos
grabado en el alma de nuestros recuerdos.
¿Qué importa el destino si el viaje es tan bello,
si el sol nos regala sus fuegos y sueños?
Vivamos el ahora que habita el pecho,
pues solo este instante sabemos que es nuestro.
igual que la luna recorre los cielos,
vamos transitando y no conocemos
la meta final dónde llegaremos.
Nacemos un día no hay equipaje,
tan solo el instante que presta el sendero;
andamos buscando respuestas al viento
y el viento responde con otros silencios.
Se marchan las horas igual que las hojas
que arrastra el otoño por viejos senderos;
mas queda el aroma de cuanto vivimos
grabado en el alma de nuestros recuerdos.
¿Qué importa el destino si el viaje es tan bello,
si el sol nos regala sus fuegos y sueños?
Vivamos el ahora que habita el pecho,
pues solo este instante sabemos que es nuestro.
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