Mercedes
Poeta adicto al portal
El tiempo
Ya dejó el tiempo su marca;
mientras las horas pasaban en pena,
el cuerpo lloraba su ausencia.
Los segundos es un siglo en el mundo;
ya no ríe mi corazón vagabundo.
Partió el tiempo a un desierto,
no encontró acá más que lamentos.
Formando décadas en noches sin sueños,
donde existe horas dormidas en recuerdos.
Y la verdad de un silencio
es la angustia reposada en el tiempo;
que sella golpes en un alma perdida,
por algún odio entre los minutos,
alguna melancolía que no se rinda.
La realidad de lo sufrido me cansa pereza;
son las caídas de los ojos dolorosos
que llaman a tu puerta,
pero no es posible cortar los segundos
sin lágrimas, yo sé que estoy muerta.
Ya dejó el tiempo su marca;
mientras las horas pasaban en pena,
el cuerpo lloraba su ausencia.
Los segundos es un siglo en el mundo;
ya no ríe mi corazón vagabundo.
Partió el tiempo a un desierto,
no encontró acá más que lamentos.
Formando décadas en noches sin sueños,
donde existe horas dormidas en recuerdos.
Y la verdad de un silencio
es la angustia reposada en el tiempo;
que sella golpes en un alma perdida,
por algún odio entre los minutos,
alguna melancolía que no se rinda.
La realidad de lo sufrido me cansa pereza;
son las caídas de los ojos dolorosos
que llaman a tu puerta,
pero no es posible cortar los segundos
sin lágrimas, yo sé que estoy muerta.
Febrero 2005