César Guevar
Poeta que considera el portal su segunda casa
El vaquero tiene plata en su carne miserable armada
desalmada
también computadora y un cerebro reptil
Tiene imitadores, vaqueritos, que juegan a matar mexicanos porque mexicanos,
palestinos porque palestinos, iraníes porque iraníes, chinos porque chinos…
A singarse a la hija del guatemalteco porque guatemalteca y porque sí
Pos
porque les dio la gana, pues,
Porque india…
Porque insignificante, pos.
Pues…
El vaquero tiene pistolas, las venera, usa
las besa, duerme abrazado con ellas
Le dispara a las monedas y a las latas
A los pechos desarmados, a las niñitas en la escuela
Caza, el vaquero (se divierte)
Caza “hispanos” (ya dije que se chinga a las “hispanas”… Antes de vomitarlas)
, se relaja.
El vaquero se caga en los argumentos
mea sobre la razón
(no dice -pero piensa- que le basta con sus máquinas de joder)
El vaquero “patea culos” (como él dice), para darse gusto
¿Ass-kicking, no?
El vaquero y sus juguetes animados:
bukelitos, novoítos, netanyahuitos, zelenskitos… (podría seguir...) de cuerda,
que hacen cola para mamarle el pene y lamerle el orificio del trasero
a cambio de una sobadita de cabeza (como se soba a un perro)
y -tal vez-, solo tal vez, si entra en los pragmáticos intereses del vaquero,
algo de dinero
El vaquero
quiere seguir siendo el vaquero.
Por siempre, el vaquero.
Ahí no más, pues.
Ah, el vaquero es hijo
de... la vaquera.
César Guevara. Abril y bestias con sombrero -y sin-. 2024