Xoel Errante
Poeta fiel al portal
Dicen en el pueblo que hace mucho tiempo hubo entre estas calles un eremita que vivía en la montaña y bajaba al pueblo para comprar comestibles; se vestía solo con un saco vacío de maíz; no hablaba con nadie, no saludaba a nadie, solo con el viejo dueño de la tienda de abarrotes.
Ocurrió que cierto día aparecieron cuatro niños del lugar asesinados y colgados de un árbol en el centro de la plaza. No había pistas, ni rastros que seguir, sin embargo, la turba, enloquecida por los hechos acontecidos, de inmediato tomaron camino a la montaña con antorchas en sus manos y profiriendo maldiciones y al arribar a la cueva donde moraba el viejo le sacaron e hicieron lo mismo que paso con los infantes: le colgaron de un árbol, sin preguntar ni investigar sin juzgar. Aun así, mientras preparaban la soga, el viejo sin entender nada y sabiendo su destino, profirió una maldición...
Y hoy... Yo soy aquel viejo eremita que ha venido a vengarse...
Ocurrió que cierto día aparecieron cuatro niños del lugar asesinados y colgados de un árbol en el centro de la plaza. No había pistas, ni rastros que seguir, sin embargo, la turba, enloquecida por los hechos acontecidos, de inmediato tomaron camino a la montaña con antorchas en sus manos y profiriendo maldiciones y al arribar a la cueva donde moraba el viejo le sacaron e hicieron lo mismo que paso con los infantes: le colgaron de un árbol, sin preguntar ni investigar sin juzgar. Aun así, mientras preparaban la soga, el viejo sin entender nada y sabiendo su destino, profirió una maldición...
Y hoy... Yo soy aquel viejo eremita que ha venido a vengarse...
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