El viento del norte

Capasa

Poeta que considera el portal su segunda casa
Aún era invisible la mañana
y el aire todavía olía a lechuza.
Las sombras, adormecidas,
se afanaban en desperezarse.


El viento del norte golpeó
en mi ventana y se abrazó a mí.
Venia, borracho de noche
y oliendo a tormenta.


Su mirada era muy triste
como la de un lobo solitario
vagabundo y sin rumbo.


Por un minuto, me miro a los ojos,
parecía un amante estrafalario,
me cortejó, acariciando mi cara,
quede helada ,yerta, fría…

El vaho de su aliento
enturbió los cristales,
resopló interrumpiendo su vagar.

Con el etéreo arrobamiento,
de un experto exorcista,
ahuyetó todos mis demonios
y desapareció ,dejando su latido
tras la sutil niebla
que despertaba en la mañana.
Carmen

No te importe caer, si luego te levantas.

Un millon de besosssss, familia literaria
 
Última edición:
Aún era invisible la mañana
y el aire todavía olía a lechuza.
Las sombras, adormecidas,
se afanaban en desperezarse.


El viento del norte golpeó
en mi ventana y se abrazó a mí.
Venía, borracho de noche
y oliendo a tormenta.


Su mirada era muy triste
como la de un lobo solitario
vagabundo y sin rumbo.


Por un minuto, me miró a los ojos,
parecía un amante estrafalario,
me cortejó, acariciando mi cara,
quedé helada ,yerta, fría…

El vaho de su aliento
enturbió los cristales,
resopló interrumpiendo su vagar.

Con el etéreo arrobamiento,
de un experto exorcista,
ahuyetó todos mis demonios
y desapareció, dejando su latido
tras la sutil niebla
que despertaba en la mañana.
Carmen

No te importe caer, si luego te levantas.

Un millon de besosssss, familia literaria

Algo me dice que lo estabas esperando.
Un beso, Carmen.
 
Aun era invisible la mañana
y el aire todavía olía a lechuza.
Las sombras, adormecidas,
se afanaban en desperezarse.


El viento del norte golpeó
en mi ventana y se abrazó a mí.
Venia, borracho de noche
y oliendo a tormenta.


Su mirada era muy triste
como la de un lobo solitario
vagabundo y sin rumbo.


Por un minuto, me miro a los ojos,
parecía un amante estrafalario,
me cortejó, acariciando mi cara,
quede helada ,yerta, fría…

El vaho de su aliento
enturbió los cristales,
resopló interrumpiendo su vagar.

Con el etéreo arrobamiento,
de un experto exorcista,
ahuyetó todos mis demonios
y desapareció ,dejando su latido
tras la sutil niebla
que despertaba en la mañana.
Carmen

No te importe caer, si luego te levantas.

Un millon de besosssss, familia literaria


Mi queridísima Carmen, ¡Que grande tu poesía, qué grande tú amiga mía!
Y cómo te levantas, cómo elevas el vuelo.
Dale gracia al viento que exorcizó tus demonios y aquí estás como siempre llena, llena a rebosar de poesía.
No dejes de volar con el viento del sur, del norte, con la brisa marina con aquello que te de alas.
Un abrazo grande para una poeta grande.
Con cariño y admiración
Isabel
 
Aun era invisible la mañana
y el aire todavía olía a lechuza.
Las sombras, adormecidas,
se afanaban en desperezarse.


El viento del norte golpeó
en mi ventana y se abrazó a mí.
Venia, borracho de noche
y oliendo a tormenta.


Su mirada era muy triste
como la de un lobo solitario
vagabundo y sin rumbo.


Por un minuto, me miro a los ojos,
parecía un amante estrafalario,
me cortejó, acariciando mi cara,
quede helada ,yerta, fría…

El vaho de su aliento
enturbió los cristales,
resopló interrumpiendo su vagar.

Con el etéreo arrobamiento,
de un experto exorcista,
ahuyetó todos mis demonios
y desapareció ,dejando su latido
tras la sutil niebla
que despertaba en la mañana.
Carmen

No te importe caer, si luego te levantas.

Un millon de besosssss, familia literaria
Muy bello poema, Carmen, hermosas metáforas. Que bueno que ya prende de nuevo tu poesía. Un abrazo. Luciana.
 
Aún era invisible la mañana
y el aire todavía olía a lechuza.
Las sombras, adormecidas,
se afanaban en desperezarse.


El viento del norte golpeó
en mi ventana y se abrazó a mí.
Venia, borracho de noche
y oliendo a tormenta.


Su mirada era muy triste
como la de un lobo solitario
vagabundo y sin rumbo.


Por un minuto, me miro a los ojos,
parecía un amante estrafalario,
me cortejó, acariciando mi cara,
quede helada ,yerta, fría…

El vaho de su aliento
enturbió los cristales,
resopló interrumpiendo su vagar.

Con el etéreo arrobamiento,
de un experto exorcista,
ahuyetó todos mis demonios
y desapareció ,dejando su latido
tras la sutil niebla
que despertaba en la mañana.
Carmen

No te importe caer, si luego te levantas.

Un millon de besosssss, familia literaria

A toda noche de abismo le sigue un amanecer.
Temernos que aprender a despertar y mantener al sol siempre dentro para que la oscuridad no nos gane.
Tu poema es hermoso y fue un gusto leerte.
Que tengas un bello día.
 
Aún era invisible la mañana
y el aire todavía olía a lechuza.
Las sombras, adormecidas,
se afanaban en desperezarse.


El viento del norte golpeó
en mi ventana y se abrazó a mí.
Venia, borracho de noche
y oliendo a tormenta.


Su mirada era muy triste
como la de un lobo solitario
vagabundo y sin rumbo.


Por un minuto, me miro a los ojos,
parecía un amante estrafalario,
me cortejó, acariciando mi cara,
quede helada ,yerta, fría…

El vaho de su aliento
enturbió los cristales,
resopló interrumpiendo su vagar.

Con el etéreo arrobamiento,
de un experto exorcista,
ahuyetó todos mis demonios
y desapareció ,dejando su latido
tras la sutil niebla
que despertaba en la mañana.
Carmen

No te importe caer, si luego te levantas.

Un millon de besosssss, familia literaria
¡Menudos son los vientos!... Pero limpian el ambiente a su paso y agudizan la mirada; siempre que esos vientos (o aires) no sean humanos.
Precioso poema, Carmen, para levantarse una y mil veces sin perder el verdadero norte.
Un abrazo, poetisa, y encantado de leerte nuevamente.
 
Aún era invisible la mañana
y el aire todavía olía a lechuza.
Las sombras, adormecidas,
se afanaban en desperezarse.


El viento del norte golpeó
en mi ventana y se abrazó a mí.
Venia, borracho de noche
y oliendo a tormenta.


Su mirada era muy triste
como la de un lobo solitario
vagabundo y sin rumbo.


Por un minuto, me miro a los ojos,
parecía un amante estrafalario,
me cortejó, acariciando mi cara,
quede helada ,yerta, fría…

El vaho de su aliento
enturbió los cristales,
resopló interrumpiendo su vagar.

Con el etéreo arrobamiento,
de un experto exorcista,
ahuyetó todos mis demonios
y desapareció ,dejando su latido
tras la sutil niebla
que despertaba en la mañana.
Carmen

No te importe caer, si luego te levantas.

Un millon de besosssss, familia literaria
Muy bonito y poético.

Saludos
 

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