El vuelo de la golondrina

LOTO CON LETRAS

Echa a volar tus pájaros imaginarios
Éramos dos, apoyados en el abismo de un tejado, entre el color de la tierra anaranjada y marrón que recordaba al atardecer en sus últimos momentos.

Volábamos siempre juntos; haciéndonos paso entre las nubes pegajosas con algodón mojado.

Abríamos el horizonte , dejándonos guiar por la luz del viento.

Hasta que viste el mar y sin avisarme cambiaste el rumbo; te seguí con la mirada hasta que perdí lo que en el horizonte se veía como un punto negro.

Regresé a reposar en el nido que construimos en el tejado anaranjado. Esperarte sin horizonte arrugó mis alas.

Así que me sacudí el polvo, y me lancé con impulso sobre las nubes azucaradas.

El aire sopló a favor, aprendí que estábamos hechos para volar.
 
Éramos dos, apoyados en el abismo de un tejado, entre el color de la tierra anaranjada y marrón que recordaba al atardecer en sus últimos momentos.

Volábamos siempre juntos; haciéndonos paso entre las nubes pegajosas con algodón mojado.

Abríamos el horizonte , dejándonos guiar por la luz del viento.

Hasta que viste el mar y sin avisarme cambiaste el rumbo; te seguí con la mirada hasta que perdí lo que en el horizonte se veía como un punto negro.

Regresé a reposar en el nido que construimos en el tejado anaranjado. Esperarte sin horizonte arrugó mis alas.

Así que me sacudí el polvo, y me lancé con impulso sobre las nubes azucaradas.

El aire sopló a favor, aprendí que estábamos hechos para volar.
Grata lectura.

Saludos
 
Éramos dos, apoyados en el abismo de un tejado, entre el color de la tierra anaranjada y marrón que recordaba al atardecer en sus últimos momentos.

Volábamos siempre juntos; haciéndonos paso entre las nubes pegajosas con algodón mojado.

Abríamos el horizonte , dejándonos guiar por la luz del viento.

Hasta que viste el mar y sin avisarme cambiaste el rumbo; te seguí con la mirada hasta que perdí lo que en el horizonte se veía como un punto negro.

Regresé a reposar en el nido que construimos en el tejado anaranjado. Esperarte sin horizonte arrugó mis alas.

Así que me sacudí el polvo, y me lancé con impulso sobre las nubes azucaradas.

El aire sopló a favor, aprendí que estábamos hechos para volar.
Bellìsimo LOTO CON LETRAS. Tu micro irradia juventud y es una lectura perfecta para una tarde de invierno.
Feliz tarde.
 
Éramos dos, apoyados en el abismo de un tejado, entre el color de la tierra anaranjada y marrón que recordaba al atardecer en sus últimos momentos.

Volábamos siempre juntos; haciéndonos paso entre las nubes pegajosas con algodón mojado.

Abríamos el horizonte , dejándonos guiar por la luz del viento.

Hasta que viste el mar y sin avisarme cambiaste el rumbo; te seguí con la mirada hasta que perdí lo que en el horizonte se veía como un punto negro.

Regresé a reposar en el nido que construimos en el tejado anaranjado. Esperarte sin horizonte arrugó mis alas.

Así que me sacudí el polvo, y me lancé con impulso sobre las nubes azucaradas.

El aire sopló a favor, aprendí que estábamos hechos para volar.
Una belleza! Con un precioso final que invita a la reflexión... Saludos!
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba