Este velo sin color que es el día
llega con la música del agua
y la estridencia de los claxons.
En mi lengua sobrevive la despedida
como un mensaje de palomas
que Elena escucha con sus ojos anclados en los míos.
Elena es frágil.
Elena viste medias oscuras y botas de plástico,
cuando sonríe todos los pájaros del mundo la miran.
Elena me besa con sus labios amargos y su humedad de cristal.
Hoy repica en los tejados un colibrí exhausto,
un ansia que no identifico con esta respiración autómata,
una demora convertida en sudor,
un espejo que me devuelve el aura de su cintura,
las nalgas entreabiertas contra la luz que huye.
Elena sabe que su piel solo brilla entre mis manos,
por eso me visita cada noche y se entrega a mí
como la lluvia se entrega al corazón del mar.
En este día gris su recuerdo es un sol que me abraza.
llega con la música del agua
y la estridencia de los claxons.
En mi lengua sobrevive la despedida
como un mensaje de palomas
que Elena escucha con sus ojos anclados en los míos.
Elena es frágil.
Elena viste medias oscuras y botas de plástico,
cuando sonríe todos los pájaros del mundo la miran.
Elena me besa con sus labios amargos y su humedad de cristal.
Hoy repica en los tejados un colibrí exhausto,
un ansia que no identifico con esta respiración autómata,
una demora convertida en sudor,
un espejo que me devuelve el aura de su cintura,
las nalgas entreabiertas contra la luz que huye.
Elena sabe que su piel solo brilla entre mis manos,
por eso me visita cada noche y se entrega a mí
como la lluvia se entrega al corazón del mar.
En este día gris su recuerdo es un sol que me abraza.
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