Cecilya
Cecy
La llamaron claridad, amiga, favorita, incluso maestra. Le brindaron calurosos aplausos y palabras de cariño, mas las intenciones no eran diáfanas. Pretendieron alimentar su ego con calificativos de azúcar, sin saber que mucho tiempo atrás ella lo había dejado morir de hambre. Que no podían hacer crecer algo que ya no existía.
Y aprendió que no son negativos los elogios, sino algunas mentiras que se esconden tras ellos.
Y aprendió que no son negativos los elogios, sino algunas mentiras que se esconden tras ellos.