Zulma Martínez
Mar azul...
Misteriosa sintonía de mutante luz y sombras
le dan al recinto un aspecto fantasmal.
Se agregan al cuadro dos velas encendidas;
temblorosas llamas que iluminan el soñar.
Nace el embeleso...
Pianista de hábiles manos despoja al teclado
de su mutismo en cada compás,
deshojando los acordes de cada melodía:
ora... serenidad canora,
ora... olas prontas a estallar.
Sublimes cadencias en el ambiente se elevan
agitándose, creciendo, estremeciendo
el alma con la fuerza de un huracán.
Vendaval de emociones en fantásticos
arpegios, encontrados sentimientos:
explosión de alegría, tristeza... y soledad.
Embriaguez agigantada por armonioso ritmo;
oasis para el espíritu capaz de conjugar
el cielo y la tierra, el ímpetu y la calma,
la humildad y la arrogancia, la guerra y la paz.
le dan al recinto un aspecto fantasmal.
Se agregan al cuadro dos velas encendidas;
temblorosas llamas que iluminan el soñar.
Nace el embeleso...
Pianista de hábiles manos despoja al teclado
de su mutismo en cada compás,
deshojando los acordes de cada melodía:
ora... serenidad canora,
ora... olas prontas a estallar.
Sublimes cadencias en el ambiente se elevan
agitándose, creciendo, estremeciendo
el alma con la fuerza de un huracán.
Vendaval de emociones en fantásticos
arpegios, encontrados sentimientos:
explosión de alegría, tristeza... y soledad.
Embriaguez agigantada por armonioso ritmo;
oasis para el espíritu capaz de conjugar
el cielo y la tierra, el ímpetu y la calma,
la humildad y la arrogancia, la guerra y la paz.