Doblezero
Poeta adicto al portal
En el chaise longue de mi cabeza viviendo fábulas sin pedagogía
Un poco de verano
recuerdo en este mucho de rutina:
lo parco huele a humano,
lo vasto a una oficina
que apesta a aburrimiento en cada esquina.
¿Dónde quedó mi hechizo?,
¿dónde mi juventud?, ¿dónde mi sueño?;
si el tiempo es un cenizo
que avanza con empeño,
tozudo como mula sin un dueño.
Lewis Carroll, maldigo
tus cuentos que eran todo una engañifa,
pues ya solo consigo
magia fumando grifa,
a cinco euros el gramo, por tarifa.
Hablando del asunto:
me voy a liar one en este instante,
pa’ dar un contrapunto
cual desencadenante
que forme en cada lira un diamante.
Todo lo veo claro,
ahora no, sí, no… ¡Vaya colores!…
¿Qué coño hago en el faro
(feliz de mil amores)
que alumbra con su luz mis interiores?.
Hay otro “yo” aquí dentro,
un tipo que es genial y sin malicia.
Aunque al ir a su encuentro
me caigo como Alicia,
pero en mi madriguera no hay codicia.
Del barro me despojo;
voy a buscar al gato y al conejo,
y al drag queen pelirrojo
-que reina cual pendejo-
para montar un rave en este espejo.
Harto de desparpajo
el Dj Sombrerero nos embruja
pinchando, del carajo,
discos de los de aguja
de ABBA y de los Bee Gees, el granuja.
De pronto por mi oreja
se empotra como un tráiler de diez ejes
la voz de mi pareja:
“¡En cuanto te despejes
quiero que tires todos los esquejes!”.
Coño… si estoy de lujo
bailando a tope con la pelirroja.
En fin: Adiós dibujo,
me voy con mi congoja,
regreso el feudo de la paradoja.
Autor: Doblezero