Y así van, sentados y en orden en el convoy, sudorosos bajo el sol tropical de Puerto La Cruz.
Van muy serios –o al menos así los detallo-,
terciando las AK-47 como llaveros. Llevan
lustrosas las botas militares y chalecos reforzados. El calor, en el oriente del país,
es implacable y tórrido que a cualquiera empuja por una bebida helada;
aunque aquellos se deciden,
no por una bebida cualquiera, no, optan por una Coca-Cola, la bebida emblemática del enemigo político del régimen –así les han dicho-.
Solo para el caso particular se condona ese «titubeo»;
pues, a fin de cuentas, a merced del calor, los mandatos políticos carecen de utilidad.
Pero tened cuidado, por más que hayan tenido la voluntad de elegir la Coca-Cola, no toleran la voluntad de aquellos que declaren los Derechos Humanos o justicia social,
y es probable que ajusten cuentas con el cuento que hicieron justicia.
Van muy serios –o al menos así los detallo-,
terciando las AK-47 como llaveros. Llevan
lustrosas las botas militares y chalecos reforzados. El calor, en el oriente del país,
es implacable y tórrido que a cualquiera empuja por una bebida helada;
aunque aquellos se deciden,
no por una bebida cualquiera, no, optan por una Coca-Cola, la bebida emblemática del enemigo político del régimen –así les han dicho-.
Solo para el caso particular se condona ese «titubeo»;
pues, a fin de cuentas, a merced del calor, los mandatos políticos carecen de utilidad.
Pero tened cuidado, por más que hayan tenido la voluntad de elegir la Coca-Cola, no toleran la voluntad de aquellos que declaren los Derechos Humanos o justicia social,
y es probable que ajusten cuentas con el cuento que hicieron justicia.
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